Cerca de 100 profesionales de la salud participaron el 26 de octubre en una jornada sobre la adicción a la pornografía, organizada por el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y la Red Clínica de Adicción a la Pornografía y al Sexo (Red CAP).Los profesionales clínicos analizaron esta problemática, las dificultades para el tratamiento y la necesidad de preparar a más profesionales para ayudar a quienes lo sufren, informó la asociación Dale Una Vuelta.Durante el encuentro, neurocientíficos, psiquiatras y psicólogos coincidieron en que todavía falta mayor investigación, mejorar los diagnósticos y evaluar los tratamientos disponibles.“Lo que falta no es voluntad, sino profesionales formados y mayor visibilidad”, afirmó Jorge Gutiérrez Berlinches, director de Dale Una Vuelta, entidad que impulsa la Red CAP.TweetLa pornografía, que puede convertirse en una adicción, también plantea un desafío desde la perspectiva de la Iglesia, ya que distorsiona la sexualidad humana y puede dañar gravemente la relación de los esposos.El Catecismo de la Iglesia Católica, en el numeral 2354, enseña que la pornografía “ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual” y constituye una falta grave. La Iglesia también recuerda que las personas involucradas en su producción y consumo no deben ser reducidas a objetos de placer.¿Qué ocurre en el cerebro?El neurocientífico Ignacio Obeso, investigador del Centro de Neurociencia Cajal (CSIC), explicó que algunas personas con dificultades para controlar el consumo de pornografía presentan una mayor atención a los estímulos eróticos y problemas para frenar su conducta.“La base neurobiológica apunta a una activación del cerebro ante la anticipación de la recompensa erótica y a una menor implicación de la corteza prefrontal, que es la que permite retrasar el consumo y controlar la conducta”, señaló.Ansiedad y depresión, entre los problemas asociadosMarisol Roncero, psiquiatra de la unidad de Adicciones Comportamentales del Hospital Gregorio Marañón, presentó datos de los pacientes. De unas 2.500 personas, cerca del 28% presenta conducta sexual compulsiva.Roncero describió un perfil frecuente de varones de entre 30 y 45 años. También señaló que la ansiedad y la depresión aparecen con frecuencia entre estos pacientes, junto con otros problemas como el consumo de alcohol y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).“La patología dual es la norma, no la excepción”, afirmó, en referencia a la presencia simultánea de problemas de salud mental y conductas adictivas.La especialista también advirtió que los datos disponibles no permiten establecer con precisión cuántas personas padecen estos problemas en la población general.Detrás del consumo puede haber sufrimientoMaría Hernández-Mora, psicóloga clínica y directora de la Red CAP, pidió prestar atención a la historia personal de quienes buscan ayuda. Según explicó, detrás de estas conductas pueden existir problemas emocionales, experiencias traumáticas y carencias afectivas.“La adicción sexual tiene menos que ver con el sexo que con el apego y el vínculo afectivo: la pregunta es qué calma y qué función cumple la pornografía cuando una persona no puede vivir sin ella”, explicó.La especialista también alertó sobre la vergüenza y la culpa que experimentan algunos pacientes. Por eso, defendió una atención que combine una evaluación clínica cuidadosa con tratamientos adaptados a las necesidades de cada persona.La importancia de un diagnóstico adecuadoEl psiquiatra Néstor Szerman, presidente de la Asociación Mundial de Patología Dual (WADD), pidió definir con precisión la conducta sexual compulsiva. En su intervención destacó la importancia de tener en cuenta la impulsividad y la dificultad para regular las emociones.“Todas las disfunciones mentales se asientan en el cerebro, y las disfunciones sexuales también”, afirmó. Sin embargo, advirtió que tener una predisposición no significa que una persona vaya a desarrollar necesariamente una enfermedad. “Los genes determinan riesgo, no enfermedades”, añadió.Una red para ofrecer más ayudaLa Red CAP reúne a más de 210 profesionales y busca mejorar la atención a las personas que sufren por su relación con la pornografía o por conductas sexuales que no consiguen controlar.Entre sus objetivos están compartir conocimientos, conectar a los especialistas y promover criterios comunes para evaluar y tratar estos casos. La red cuenta con la participación de entidades como el Hospital Universitari de Bellvitge, Proyecto Hombre Madrid, Saludiversex, la Universidad Internacional de La Rioja y el Centro Francófono de Adicción a la Pornografía (CEFRAAP).“Si la demanda ya existe y permanece en gran medida oculta, nuestra responsabilidad es hacerla visible, ofrecer respuestas y preparar los recursos que vamos a necesitar”, señaló Hernández-Mora.