Matthew Whitaker, embajador estadounidense ante la OTAN, va en contra de su gobierno y considera a España un «aliado comprometido» por su tecnología militar

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Las discrepancias entre España y Estados Unidos sobre el gasto militar no han impedido que representantes estadounidenses reconozcan el compromiso español con la OTAN. En un contexto de presión por aumentar los presupuestos de defensa, Matthew Whitaker, embajador de Washington ante la Alianza Atlántica, calificó a España como un «aliado comprometido» y destacó los progresos realizados para reforzar sus capacidades militares.  Las declaraciones, recogidas por EL PAÍS el 26 de marzo de 2026, se producen después de las críticas del presidente Donald Trump al Gobierno español por su rechazo a comprometerse a elevar el gasto militar hasta el 5 % del producto interior bruto. Aunque Whitaker valoró positivamente los avances de España, mantuvo sus reservas sobre la posibilidad de alcanzar todos los objetivos de capacidades con una inversión inferior a la que considera necesaria Estados Unidos.España refuerza sus capacidades militares y tecnológicasEl reconocimiento estadounidense llega en un momento de transformación de la defensa española. El país ha incrementado su inversión militar y cuenta con una industria especializada en ámbitos como la construcción naval, los radares, las comunicaciones, los sistemas de combate y la tecnología aeroespacial.Empresas como Indra y Navantia participan en programas destinados a modernizar las Fuerzas Armadas y desarrollar capacidades tecnológicas que también pueden contribuir a la defensa colectiva de la OTAN. Los sistemas de vigilancia, la guerra electrónica, los sensores y las comunicaciones seguras resultan cada vez más importantes en un entorno operativo marcado por los drones, los misiles y las amenazas híbridas.España también mantiene fuerzas desplegadas en misiones aliadas y contribuye a la protección del espacio aéreo de la OTAN mediante una batería Patriot en Turquía. Estas aportaciones constituyen parte del compromiso militar que Whitaker reconoció públicamente.No obstante, conviene distinguir entre el reconocimiento del papel español y una valoración específica de su tecnología: sus declaraciones destacaron el compromiso con la Alianza y los avances en gasto, no una superioridad tecnológica concreta frente a otros aliados.La disputa por el gasto militar continúaEn febrero de 2026, Whitaker afirmó que España estaba realizando «grandes progresos» y recordó que se había adherido al compromiso de defensa acordado en la cumbre de La Haya de 2025. Este establece como objetivo alcanzar en 2035 una inversión equivalente al 5 % del PIB, distribuida entre gasto militar directo y otras inversiones relacionadas con la seguridad.España sostiene que puede cumplir los objetivos de capacidades asignados por la OTAN con aproximadamente un 2,1 % del PIB. Whitaker expresó escepticismo ante esa posibilidad, aunque aseguró que, si el país consigue hacerlo con menos recursos, sería positivo para todos los aliados.La controversia evidencia que la discusión no se limita a cuánto dinero destina cada país a defensa, sino también a qué capacidades obtiene a cambio. La disponibilidad de munición, los sistemas antiaéreos, los vehículos blindados, el personal y la preparación operativa son factores esenciales para medir la contribución real de cada aliado.El reconocimiento de Whitaker refleja, por tanto, una posición matizada: España es un socio comprometido, pero sigue existiendo un desacuerdo sobre la financiación necesaria para garantizar sus capacidades militares a largo plazo.