El Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition de undécima generación llega al catálogo del fabricante con un cambio de formato muy bien pensado: abandona las catorce pulgadas de las entregas anteriores para crecer hasta una diagonal de 15,3 pulgadas. Con este movimiento, la compañía busca ocupar ese terreno intermedio tan demandado por quienes necesitan más espacio visual y mayor capacidad de refrigeración que en un ultraportátil pequeño, pero se niegan a cargar en la mochila con estaciones de trabajo que rozan los dos kilos de peso.He pasado las últimas semanas utilizando este equipo como mi ordenador principal para redactar, editar fotografía, procesar vídeo y jugar de forma ocasional. La unidad que ha pasado por mi mesa de pruebas combina el nuevo procesador Intel Core Ultra 9 386H de arquitectura Panther Lake con una tarjeta gráfica dedicada NVIDIA GeForce RTX 5060 de ocho gigabytes, 32 gigabytes de memoria RAM, un terabyte de almacenamiento en estado sólido y una pantalla OLED táctil. Sobre el papel y en el uso diario, es una configuración sumamente capaz.Sin embargo, analizar este portátil en pleno 2026 obliga a hablar del elefante en la habitación: la inflación desmedida en el precio de los componentes. Estamos ante una máquina muy sólida en la mayoría de apartados, pero que arrastra pequeños descuidos de acabado, un modo de máximo rendimiento con limitaciones y una etiqueta de precio que roza los 3.000 euros en la configuración que hemos podido probar estos días. Vamos a desgranar con mediciones reales todo lo que ofrece este portátil y qué variante merece realmente tu dinero. Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition (11th Gen) 93 / 100 Pros Una de las mejores pantallas del segmento Formato compacto y portable a pesar de su impresionante rendimiento El desempeño es impresionante ante cualquier tarea, manteniendo una temperatura estable Contras En modo Creador, la potencia supera a la que el cargador oficial es capaz de proveer Precio del Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition y dónde comprarloEl posicionamiento económico del Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition refleja el encarecimiento generalizado que sufre la industria del PC este año. La configuración que he probado, equipada con el procesador Intel Core Ultra 9 386H, la gráfica dedicada RTX 5060, 32 gigabytes de memoria RAM y un terabyte de almacenamiento SSD, ha salido al mercado europeo con un precio oficial que ronda los 3.150 euros, mientras que en Estados Unidos debutó en 2.699 dólares antes de reajustarse a unos 2.449 dólares y en el Reino Unido se sitúa en las 2.750 libras. Es una cifra muy elevada para un ordenador que monta una tarjeta gráfica de gama de entrada dentro de la serie 50 de NVIDIA. Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition Lenovo 2.929,01€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.En España, el dispositivo ya se encuentra disponible a través de la tienda oficial en línea de Lenovo y en los principales distribuidores de informática del país, partiendo de un precio oficial de 2.929,01 euros para el modelo configurable con procesador Intel Core Ultra 7 356H, 32 gigabytes de RAM y un terabyte de disco. Asimismo, en el catálogo de la marca figura una variante de entrada con ese mismo chip Core Ultra 7 356H acompañado por la tarjeta gráfica RTX 5050 que rebaja la factura en unos 400 euros adicionales. Teniendo en cuenta la agresiva política de descuentos puntuales que suele aplicar Lenovo en su web, esta versión más contenida se perfila como la opción más sensata de toda la familia.Ficha técnica de características Especificación Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition (Gen 11) Pantalla OLED PureSight Pro de 15,3 pulgadas, formato 16:10, resolución 2,5K (2560 x 1600 píxeles), hasta 165 Hz con VRR, 500 nits en SDR y 1.100 nits en HDR (DisplayHDR True Black 1000), 100 % DCI-P3, 100 % sRGB, 95 % Adobe RGB, Delta E menor a 1, Dolby Vision, opciones táctil y no táctil Procesador Intel Core Ultra 9 386H (arquitectura Panther Lake, 16 núcleos y 16 hilos) / opción con Intel Core Ultra 7 356H Tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 5060 con 8 GB GDDR7 (hasta 85 W de TGP en este chasis) u opción con RTX 5050, soporte para Advanced Optimus, sin interruptor MUX físico ni G-Sync Memoria RAM 32 GB LPDDR5x a 8533 MT/s (soldada en placa, sin posibilidad de ampliación) Almacenamiento 1 TB SSD PCIe (incluye una ranura M.2 2242 PCIe Gen5 y una ranura M.2 2280 PCIe Gen4) Conectividad inalámbrica Wi-Fi 7 (módulo Intel) y Bluetooth 5.4 Puertos laterales izquierda: HDMI 2.1 (hasta 10K a 30 Hz), 2x USB-C Thunderbolt 4 (40 Gbps, Power Delivery) y lector de tarjetas SD completo (UHS-II). Derecha: 2x USB-A 3.2 Gen 2 (10 Gbps, uno siempre activo), botón de encendido, interruptor de privacidad para cámara (E-shutter) y toma de audio de 3,5 mm Batería y carga 84 Wh con carga rápida Rapid Charge Express (3 horas de uso en 15 minutos), adaptador USB-C de 140 W incluido Sonido 4 altavoces estéreo (2 woofers de 2 W para graves y 2 tweeters de 2 W para agudos) con Dolby Atmos y Smart Amplifier Cámara y micrófonos cámara web de 5 MP con sensor infrarrojo (IR) para Windows Hello y matriz de 4 micrófonos Dimensiones y peso 347 x 242 x 16,7 milímetros. Peso de 1,59 kg en la versión no táctil (desde 1,65 kg en la versión táctil) más 0,5 kg del cargador Construcción y extras chasis metálico en color Luna Grey con certificación MIL-STD-810H, bisagra con apertura de 175 grados, teclado sin bloque numérico y Force Pad háptico compatible con el lápiz Yoga Pen de 2ª generación incluido Precio oficial desde 2.929,01 euros en España (hasta 3.150 euros en la configuración superior analizada) Diseño y construcción: ligereza muy bien conseguida con un par de detalles por pulir Detalle del logo YOGA en el 7i Aura Edition / Fotografía de Christian ColladoEl primer contacto con el Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition deja claro que la marca ha priorizado la sobriedad para atraer al público profesional. El chasis está construido en aluminio anodizado en un tono gris claro, denominado comercialmente Luna Grey, que disimula bastante bien el polvo y las huellas dactilares tras varias jornadas de trabajo. Los logotipos exteriores son discretos y al levantar la tapa nos recibe un interior limpio: un teclado centrado sin bloque numérico, dos generosas rejillas laterales para los altavoces y un panel táctil de grandes dimensiones en la zona inferior.El gran argumento de este ordenador es su relación entre tamaño de pantalla y peso. Mi unidad, equipada con pantalla táctil, detiene la báscula en los 1,65 kilogramos, manteniendo un grosor de 16,7 milímetros. Llevar un equipo de más de quince pulgadas con tarjeta gráfica dedicada que pesa prácticamente lo mismo que muchos portátiles de catorce pulgadas es una ventaja real cuando te desplazas a diario en transporte público o caminas con la mochila a cuestas.A nivel estructural, el cuerpo metálico cuenta con certificación de resistencia militar MIL-STD-810H y ofrece una rigidez muy alta: la base del teclado apenas cede aunque presiones con intención en la zona central y la cubierta superior protege bien el panel frente a torsiones. El mecanismo de las bisagras está perfectamente calibrado para permitir levantar la pantalla con un solo dedo sin que la base se despegue de la mesa, manteniendo el ángulo firme sin rebotes molestos al escribir, con un recorrido máximo que se detiene en torno a los 175 grados.Donde el diseño pierde algunos enteros es en el remate de ciertas uniones y materiales. En primer lugar, el encaje entre la bandeja inferior y las paredes laterales del chasis deja un borde metálico ligeramente afilado que se nota al agarrar el ordenador cerrado con una mano o al apoyar las muñecas en el extremo frontal del escritorio. No llega a cortar, pero resta comodidad frente a los bordes redondeados de otros competidores de este rango de precios.En lo que respecta a los puertos físicos, la dotación es excelente y te ahorrará llevar adaptadores en la mochila. En el lateral izquierdo encontramos una salida de vídeo HDMI 2.1 completa capaz de manejar resoluciones de hasta 10K a 30 hercios, dos puertos USB-C compatibles con Thunderbolt 4 (40 gigabits por segundo) y un lector de tarjetas SD de tamaño completo compatible con velocidades UHS-II, un añadido fundamental para volcar fotografías y vídeo bruto directamente desde la cámara. En el flanco derecho se sitúan dos puertos USB-A 3.2 Gen 2 tradicionales de 10 gigabits por segundo, el conector combinado de auriculares de 3,5 milímetros, un interruptor físico para apagar electrónicamente la cámara web y el botón de encendido lateral.Cabe señalar que Lenovo ha eliminado en este modelo su clásico conector de alimentación rectangular propietario: toda la carga de energía se realiza exclusivamente a través de los puertos USB-C mediante el estándar Power Delivery. Esta decisión facilita muchísimo la vida cuando viajas y quieres usar un cargador universal, aunque limita la entrada máxima de energía a los 140 vatios que entrega su transformador original.Teclado y touchpad: buena experiencia de escritura empañada por la retroiluminación Detalle del teclado y el touchpad del Lenovo Yoga 7i Pro Aura Edition / Fotografía de Christian ColladoSentarse a escribir textos largos en este portátil es una experiencia cómoda desde el primer minuto. Al renunciar al teclado numérico, las manos quedan perfectamente alineadas con el centro de la pantalla. Las teclas cuentan con un recorrido de 1,5 milímetros, una ligera curvatura cóncava que recoge bien las yemas de los dedos y un recubrimiento superficial que repele la grasa con eficacia. El tacto mecánico es firme y preciso, muy en la línea de lo que acostumbra a ofrecer Lenovo en sus gamas altas, aunque en este chasis el sonido al hacer tope en cada pulsación resulta un punto más seco y audible de lo esperado.El problema del teclado aparece cuando trabajas completamente a oscuras. La retroiluminación LED blanca ofrece dos niveles manuales de brillo y un modo automático gestionado por el sensor de luz ambiental. El inconveniente es que incluso el nivel más bajo de iluminación resulta excesivamente brillante en una habitación sin luz. Además, el diseño de los capuchones deja escapar bastante luz por los huecos inferiores de la primera fila de teclas, proyectando un halo blanco directo sobre el marco inferior de plástico de la pantalla que distrae la vista mientras trabajas de noche.En el reposamuñecas cobra protagonismo el llamado Force Pad, un amplísimo panel táctil háptico con superficie de cristal que elimina las bisagras mecánicas tradicionales para ofrecer una pulsación uniforme mediante motores de vibración en cualquier esquina. Aparte de funcionar especialmente bien, la gran particularidad de este componente es que esconde bajo el cristal un digitalizador firmado por Wacom y viene acompañado en la caja por el lápiz óptico Yoga Pen de segunda generación. Basta con acercar la punta del lápiz al panel táctil para que el área se transforme al instante en una tableta gráfica de dibujo.Pantalla y apartado multimedia: un OLED rapidísimo y sin grano que sufre con los reflejos La pantalla del Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition es excelente, aunque su recubrimiento brillante es mal amigo de los reflejos / Fotografía de Christian ColladoLa pantalla es, sin duda, uno de los mayores reclamos de este Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition. Estamos ante un panel OLED fabricado por Samsung con una diagonal exacta de 15,3 pulgadas, relación de aspecto 16:10 y una resolución 2,5K de 2560 por 1600 píxeles, capaz de operar con frecuencia de actualización variable (VRR) de hasta 165 hercios. La imagen es completamente limpia y definida.El panel viene calibrado de fábrica con una precisión sobresaliente para trabajar en fotografía y vídeo profesional: cubre el 100 % del espectro sRGB, el 95 % de Adobe RGB y el 99,9 % del espacio cinematográfico DCI-P3. Gracias a los negros puros del OLED, el contraste es infinito, y combinar ese tiempo de respuesta instantáneo con los 165 hercios hace que tanto el desplazamiento por menús como los videojuegos se vean con una fluidez envidiable.En cuanto al brillo, este panel OLED mejora los registros de generaciones pasadas sin llegar a las cifras de los paneles de doble capa más caros del mercado. En mis pruebas con contenido estándar (SDR) ha alcanzado un máximo medido de 493 nits, cumpliendo con los 500 nits oficiales, mientras que al reproducir vídeos en alto rango dinámico (HDR) puede disparar zonas concretas hasta los 1.100 nits bajo la certificación DisplayHDR True Black 1000. Además, el control de brillo por modulación de ancho de pulsos (PWM) funciona a una frecuencia superior a un kilohercio, evitando la fatiga visual en usuarios sensibles al parpadeo.El único punto débil real de esta pantalla reside en su tratamiento superficial. Aun con la lámina de vidrio exclusiva de la versión táctil, el acabado del panel sigue siendo extremadamente brillante y actúa como un espejo frente a las fuentes de luz. Esos 493 nits rinden de maravilla en interiores, despachos o habitaciones con luz controlada, pero si te sientas de espaldas a una ventana muy soleada o intentas trabajar en exteriores, los reflejos te obligarán a subir el brillo al máximo y buscar ángulos favorables.Cerrando el bloque audiovisual, el sistema de cuatro altavoces estéreo (compuesto por dos unidades de graves de dos vatios y dos de agudos de dos vatios con soporte Dolby Atmos) entrega un sonido alto, claro y sin distorsión que cumple con nota para ver series o editar vídeo sin auriculares, aunque con una presencia de subgraves lógicamente limitada por el grosor del chasis. Por su parte, la cámara web superior de cinco megapíxeles ofrece una imagen nítida y colores naturales cuando tienes buena luz en la habitación, acompañada por un sensor infrarrojo rapidísimo para iniciar sesión con tu rostro mediante Windows Hello y cuatro micrófonos que filtran con solvencia el ruido ambiental en las videollamadas.Rendimiento y consumo de energía: una bestia en formato compacto En el interior del Lenovo Yoga Pro 7i Aura se esconde el procesador Intel Core Ultra 9 Series 3 / Fotografía de Christian ColladoEn el interior de esta unidad encontramos el procesador Intel Core Ultra 9 386H de dieciséis núcleos perteneciente a la nueva arquitectura Panther Lake, escoltado por 32 gigabytes de memoria RAM y la tarjeta gráfica dedicada NVIDIA GeForce RTX 5060 con ocho gigabytes de memoria GDDR7. Un detalle técnico muy positivo es que Lenovo ha montado aquí módulos de memoria LPDDR5x funcionando a 8533 megatransferencias por segundo, una velocidad altísima que agiliza el intercambio de datos con el procesador en tareas pesadas.El comportamiento del Intel Core Ultra 9 386H dentro de este chasis de quince pulgadas ha superado todas mis expectativas. Bajo cargas intensivas y prolongadas de procesador, el equipo es capaz de mantener un consumo sostenido de entre 55 y 60 vatios sin despeinarse. Esto se traduce en que este portátil compacto logra exprimir entre el 90 y el 95% de todo el rendimiento multinúcleo que esta plataforma de Intel puede dar en ordenadores mucho más grandes, sumando además un rendimiento por núcleo individual excelente que hace volar cualquier aplicación de ofimática pesada o compilación de código.En el apartado gráfico, la NVIDIA GeForce RTX 5060 viene configurada con un techo de potencia de hasta 85 vatios en este modelo y gestiona el cambio entre gráficas mediante Advanced Optimus, prescindiendo de interruptor MUX dedicado y de soporte G-Sync. Con esos 85 vatios, la tarjeta entrega entre el 75% y el 80% del rendimiento de una RTX 5060 funcionando sin restricciones en un portátil grueso para jugadores. No es una máquina diseñada para devorar videojuegos triple A al máximo sin concesiones (para eso existen portátiles de dos kilos con chips Core HX y gráficas RTX 5070 Ti o superiores), pero mueve juegos actuales con mucha soltura si te apoyas en el reescalado DLSS 4 y acelera de forma drástica los tiempos de exportación en programas de vídeo y modelado tridimensional. Además, mantiene un nivel de rendimiento muy digno cuando trabajas desconectado de la corriente.Para controlar cómo se reparte la energía y el ruido, el programa Lenovo Vantage ofrece cuatro perfiles de funcionamiento bien diferenciados: Modo de ahorro de batería (Battery Saver / Extreme Low Power): recorta agresivamente la potencia de la CPU y la GPU para maximizar la autonomía en tareas ligeras, manteniendo los ventiladores por debajo de los 30 decibelios (casi inaudibles). Modo adaptativo (Adaptive): ajusta la energía en tiempo real según la carga de trabajo, logrando un rendimiento muy cercano al modo de alto rendimiento pero con un nivel de ruido muy contenido de unos 35 decibelios. Modo de alto rendimiento (Performance): eleva los límites térmicos y acústicos hasta unos razonables 40 decibelios, ofreciendo potencia de sobra tanto para trabajar con proyectos pesados como para jugar. Es, junto con el modo adaptativo, el perfil más equilibrado y recomendable para usar a diario. Modo creador (Creator): sube los ventiladores hasta los 45 decibelios y es el único ajuste que desbloquea los 85 vatios completos de la tarjeta gráfica RTX 5060. Y es precisamente aquí donde encontramos una decisión de diseño problemática.En primer lugar, el modo Creador no se puede activar mediante el atajo rápido del teclado (Fn + F9 o Fn + Q), sino que está escondido dentro de los menús de la aplicación Lenovo Vantage, por lo que muchos compradores ni siquiera sabrán que existe. Pero el fallo grave aparece cuando lo activas y ejecutas una tarea que exige el máximo tanto al procesador como a la gráfica dedicada al mismo tiempo: el consumo combinado del portátil supera los 140 vatios máximos que puede entregar el cargador USB-C incluido en la caja.Cuando esto ocurre, el ordenador empieza a drenar su propia batería de forma constante aunque esté enchufado a la pared para poder mantener esas frecuencias. Si utilizas un cargador USB-C de terceros de menor potencia, el recorte es aún más severo. Someter a la batería de iones de litio a descargas y cargas continuas mientras el interior del chasis está a máxima temperatura acelera su degradación química a medio plazo, por lo que mi consejo tras las pruebas es claro: olvídate del modo Creador y quédate en los perfiles Performance o Adaptive, donde el cargador de 140 vatios cumple sin agobios.Temperaturas, ruido, ampliación interna y autonomía real A pesar de su impresionante rendimiento, el portátil de Lenovo se mantiene fresco con un uso normal / Fotografía de Christian ColladoEl sistema de refrigeración del Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition (compuesto por dos ventiladores, dos radiadores y un conjunto de tuberías de cobre con salida trasera) realiza un trabajo fantástico. Durante las pruebas más exigentes, la temperatura interna del chip Core Ultra 9 se estabiliza en torno a los 85 grados centígrados, un registro sorprendentemente fresco para un portátil de menos de diecisiete milímetros de grosor que evita el estrangulamiento térmico brusco. Aunque sobre una mesa plana respira sin problemas, levantar ligeramente la parte trasera con un soporte en sesiones largas de renderizado ayuda a mejorar aún más el flujo de aire.Lo que más se agradece en la convivencia diaria es su silencio. A diferencia de otros portátiles potentes cuyos ventiladores soplan de forma constante nada más encender Windows, aquí las turbinas permanecen completamente paradas la mayor parte del tiempo mientras redactas documentos, navegas por internet o ves vídeos, incluso si tienes activados los perfiles Adaptive o Performance. Cuando entran en funcionamiento bajo carga, el sonido nunca supera esos 40 decibelios en modo alto rendimiento y carece de frecuencias agudas molestas.En el exterior del chasis, las temperaturas bajo las manos están muy bien aisladas. Con un uso ofimático ligero, toda la superficie metálica se siente fría al tacto, marcando entre 30 y 35 grados únicamente en la zona cercana a la barra espaciadora. Si pones el equipo a renderizar o a jugar al máximo, el área principal del teclado se mantiene entre unos cómodos 35 y 40 grados, concentrando los picos de calor de entre 45 y 50 grados en la zona central derecha y junto a las rejillas traseras donde nunca apoyas los dedos.Pasando al apartado energético, el portátil aloja una batería de 84 vatios hora. Gracias a la gran eficiencia de la arquitectura Panther Lake de Intel en consumos bajos y a que el firmware gestiona correctamente el apagado de la tarjeta gráfica de NVIDIA cuando no se utiliza, las cifras de autonomía real son excelentes para un ordenador de quince pulgadas con pantalla OLED de alta resolución. Configurando el brillo del panel en torno a los 120 nits para uso en interiores, estos son los registros obtenidos en diferentes escenarios: Edición de textos y ofimática (modo ahorro): el consumo se mueve entre 8 y 10 vatios, permitiendo trabajar entre 8 y 10 horas reales con una sola carga. Reproducción de vídeo en YouTube a 1080p (modo ahorro): el gasto energético desciende a unos 7 o 7,5 vatios, alcanzando entre 11 y 12 horas de pantalla encendida. Reproducción de series en Netflix (modo ahorro): con un consumo mínimo de entre 6,5 y 7 vatios, la batería aguanta entre 12 y 13 horas continuas. Navegación web intensiva con múltiples pestañas (modo adaptativo): exigiendo más respuesta al procesador con un consumo de entre 9 y 12 vatios, el portátil completa entre 7 y 9 horas de trabajo fluido sin pasar por el enchufe.Cuando necesitas recargar la batería, la función Rapid Charge Express te devuelve unas tres horas de uso en apenas quince minutos de carga. El punto menos brillante del conjunto energético es el propio transformador USB-C de 140 vatios incluido en la caja: tiene un diseño clásico de dos piezas con un bloque rectangular pesado y cables gruesos que suma medio kilo extra a tu mochila, resultando bastante menos práctico que los cargadores modernos de una sola pieza con enchufe directo a la pared. ¿Puedo abrir el portátil para ampliar la memoria RAM o añadir un segundo disco SSD en el futuro? El almacenamiento es muy fácil de ampliar, pero la memoria RAM es intocable. Para retirar la tapa inferior metálica necesitarás un destornillador Torx y fijarte bien en la posición de cada tornillo, ya que utilizan diferentes tamaños y longitudes. Una vez abierto el chasis, verás que los 32 gigabytes de memoria RAM LPDDR5x vienen soldados a la placa base, pero dispones de dos ranuras M.2 para unidades SSD: una ranura corta M.2 2242 compatible con PCIe Gen5 (donde viene instalado el disco principal de un terabyte) y una segunda ranura libre de tamaño estándar M.2 2280 PCIe Gen4 para instalar otro disco SSD en pocos minutos. Conclusión: ¿vale la pena el Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition? Detalle del logo "Aura Edition" en el saliente donde se aloja la webcam / Fotografía de Christian ColladoEl Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition demuestra el enorme sentido que tiene el formato de 15,3 pulgadas para quien busca un único ordenador capaz de servir tanto en el escritorio de la oficina como en una mochila de viaje. Sus puntos fuertes están exactamente donde deben estar en una herramienta de trabajo seria: un procesador Intel Core Ultra 9 que rinde casi al máximo de su potencial manteniendo unas temperaturas internas frescas de 85 grados, unos ventiladores que permanecen en absoluto silencio durante las tareas cotidianas, un panel OLED de 165 hercios con una calibración de color impecable, una autonomía real que aguanta toda la jornada laboral y una selección de puertos completísima que incluye lector de tarjetas SD y dos ranuras internas para discos SSD.En el lado de los aspectos mejorables nos encontramos con detalles de diseño y software que conviene tener presentes: unos bordes inferiores de aluminio algo afilados al tacto, un panel muy reflectante cuando trabajas cerca de ventanas soleadas, una retroiluminación de teclado demasiado intensa en la oscuridad y ese polémico modo Creador que drena la batería bajo carga extrema porque supera los 140 vatios del cargador USB-C. Lenovo Yoga Pro 7i Aura Edition Lenovo 2.929,01€ Envío Gratis * Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.En definitiva, estamos ante uno de los portátiles todoterreno más equilibrados, frescos y agradables de utilizar de su categoría en este 2026. Sin embargo, el precio oficial que roza los tres mil euros para la unidad probada con chip Core Ultra 9 y gráfica RTX 5060 le puede restar cierto atractivo frente a la competencia más directa. Si buscas un portátil versátil y te atrae todo lo que ofrece este chasis, mi recomendación es optar por la configuración con procesador Intel Core Ultra 7 356H y tarjeta gráfica RTX 5050 (unos cuatrocientos euros más económica de salida) y aprovechar las habituales campañas de descuento de Lenovo: en ese escalón de precio, este equipo pasa de ser un capricho caro a convertirse en una compra maestra.Este artículo está pensado para ayudarte a descubrir productos de tu interés o para que tomes una mejor decisión de compra. 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