BAE Systems, compañía británica especializada en armamento, acaba de mejorar su último dron, ya no hay nada que se acerque a su eficacia

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La escalada de los conflictos actuales ha dejado una lección táctica en los despachos militares internacionales. Destruir un dron kamikaze de bajo coste con un misil interceptor millonario resulta financieramente insostenible a largo plazo. Ante esta situación, la industria de defensa busca alternativas letales y económicas para proteger a las tropas y las infraestructuras críticas frente a ataques masivos.En este contexto, la compañía británica BAE Systems ha transformado una herramienta puramente logística en una plataforma de combate. El objetivo principal de esta modificación pasa por neutralizar enjambres hostiles con un coste mínimo, aprovechando las capacidades de vuelo de sistemas no tripulados que ya operan en el campo de batalla.La base de esta metamorfosis militar es el Malloy T-150, un robusto cuadricóptero eléctrico diseñado originalmente para transportar suministros pesados a la Marina Real británica y a los marines estadounidenses. Según detalla la publicación especializada Interesting Engineering, la aeronave ha dejado atrás el transporte de cajas de munición para equipar un sistema de armamento de última generación bajo la denominación técnica de TRV-150.De mula de carga a cazador aéreoLa división FalconWorks de BAE Systems integró con éxito un lanzador de tres vainas cargado con cohetes del Sistema de Armas Asesinas de Precisión Avanzada (APKWS, por sus siglas en inglés). Esta tecnología convierte un cohete estándar de 70 milímetros en un misil de precisión milimétrica mediante un sistema de puntería láser instalado entre la ojiva y el motor.Las pruebas que validaron la letalidad de este nuevo sistema se llevaron a cabo en la Base de la Fuerza Aérea de Eglin, en el estado de Florida. Durante unos ejercicios organizados por el Pentágono, el dron modificado logró abatir múltiples objetivos aéreos de ataque unidireccional en el transcurso de una única misión de vuelo.Fuego ininterrumpido y bajo costeLa aeronave disparó sus cohetes de forma sucesiva y fulminó a los aparatos enemigos sin tener que descender a tierra para recargar armamento. Esta capacidad de fuego continuo supone un salto cualitativo para las fuerzas armadas, dado que permite mantener una cúpula de defensa aérea activa durante mucho más tiempo.Las maniobras en Florida demuestran que resulta viable desplegar enjambres de interceptores con tecnología ya existente. La empresa SURVICE Engineering adaptó el chasis a los requisitos tácticos del Ejército de Estados Unidos, con lo que logró un sistema defensivo plenamente operativo en un tiempo récord.El triunfo estratégico de este proyecto conjunto radica en la economía de guerra. El uso de cohetes guiados por láser reduce drásticamente la factura militar frente al precio prohibitivo de los misiles tradicionales. A ello se suma la versatilidad de un aparato de despegue vertical que abre la puerta a un despliegue masivo tanto en bases terrestres como en alta mar.