El 'asesino de la huella del pie' confiesa el crimen y lo achaca a una pelea por drogas

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Manuel G.F., el varón acusado de un delito de asesinato cometido sobre un amigo suyo de 47 años de edad que le acogió en su piso de La Rinconada y al que mató de 42 puñaladas, ha reconocido finalmente la autoría del crimen ante la jueza número 14 de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sevilla, que ha celebrado la mañana de este lunes la correspondiente audiencia preliminar de cara al juicio. De este modo, este hombre conocido como el «asesino de la huella del pie», porque la huella del pulgar de su pie izquierdo quedó marcada en un charco de sangre en el escenario del crimen, incriminándole en los hechos; aspira a que le sean aplicadas las atenuantes de confesión tardía y arrebato. Durante su comparecencia, Manuel G.F., de entonces 39 años de edad, ha narrado que en abril de 2025 se instaló junto a la víctima, Ricardo, en el apartamento de este último e n un piso de la calle Hernán Cortés de La Rinconada . Se conocían desde muchos años antes y habían ido coincidiendo en un fumadero donde ambos consumían drogas, pues Manuel ha alegado que tomaba cocaína desde los 15 años de edad y un año y medio antes del crimen comenzó a consumir además heroína. Ricardo le acogió en su piso porque él no tenía dónde quedarse y ambos habían acordado colaborar en tareas de albañilería, que era de donde obtenían ingresos, según sus palabras. Tras ello, el 3 de mayo compraron once gramos de heroína cada uno de ellos y, ya en el piso, estuvieron «bebiendo alcohol y tomando droga en dicha vivienda», según el escrito de acusación de la Fiscalía y ha admitido el inculpado. Según su relato, en un momento concreto, Ricardo le dijo que se apropiaba de sus 11 gramos de heroína en contraprestación por acogerle en la vivienda , ante lo cual él se opuso. Se produjo entonces una fuerte discusión entre ambos, enardecidos por el consumo de alcohol y estupefacientes. Fue Ricardo, según Manuel, quien empuñó primero el cuchillo arma del crimen para atacarle a él. Pero como él había consumido menos drogas y por ende tenía menos mermadas sus facultades, logró arrebatarle el cuchillo . Fue entonces cuando acometió con el arma blanca contra Ricardo, acabando así con su vida. Según la Fiscalía, le asestó 42 puñaladas. Ya sobre las 21 horas de aquel 3 de mayo de 2025, el investigado subió a la vivienda que los hermanos del otro hombre ocupaban en el mismo edificio, «diciendo a los mismos que su hermano estaba con dos mujeres y que no le molestaran», según la Fiscalía. «Durante las horas y días siguientes , el investigado persuadía a los familiares de Ricardo para que no accedieran a la vivienda , al tiempo que él entraba y salía diciendo que no había nada raro». El investigado, siempre según la Fiscalía, continuó entrando en la vivienda e impidiendo la entrada a otras personas hasta que sobre las 13.00 horas del día 6 de mayo, uno de los hermanos de Ricardo entró finalmente en la vivienda y lo encontró muerto en el suelo, boca abajo y en medio de un charco de sangre y salpicaduras. Según ha alegado este lunes el inculpado, no intentaba ocultar el crimen, sino que le «daba vergüenza» haberlo cometido y no encontraba el momento ni la manera de comunicarlo a los hermanos de la víctima. Así, ha defendido que no huyó y que su intención era informar a la familia de la víctima de lo sucedido. Inicialmente, la Fiscalía pide 20 años de prisión para el acusado por un delito de asesinato , así como siete años de prohibición de acercarse a los hermanos y el hijo de la víctima y la obligación de indemnizar con una cuantía global de 65.000 euros a estos familiares del fallecido. Ahora, la defensa del acusado, ejercida por la abogada Ofelia Liñán, solicitará las atenuantes de confesión tardía y de arrebato.