La burbuja de la inteligencia artificial ya ha estallado en China: el sector se desploma un 40 % y evapora 480.000 millones de dólares

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La burbuja de la inteligencia artificial en China ya ha estallado. Después de dos años de subidas prácticamente constantes, el índice STAR50, donde cotizan algunas de las principales empresas tecnológicas del país, ha perdido un 40 % en menos de cuatro meses. Por el camino se han evaporado unos 480.000 millones de dólares, y entre los principales afectados hay fabricantes de chips, robots y componentes para centros de datos.Según recoge Reuters, no parece haber un motivo concreto detrás de semejante caída, sino una combinación de valoraciones disparadas, dudas sobre la demanda de IA y posibles restricciones comerciales estadounidenses. Y es que las advertencias sobre una posible burbuja no son nuevas, ni mucho menos. Ya hablamos de ello cuando publicamos la primera parte de El invierno de la IA a finales del año pasado.Los fabricantes chinos de chips y robots están pagando los excesos de la IA Robot perteneciente a la compañía china Unitree RoboticsPuede que Unitree te suene por sus robots humanoides y cuadrúpedos, que hemos visto en multitud de demostraciones durante los últimos meses. Pues bien, la compañía salió a bolsa en agosto con una demanda de acciones 8.000 veces superior a la oferta entre los pequeños inversores y, apenas unos meses después, ha perdido la mitad de su valor. Y eso que entre sus accionistas hay incluso fondos estatales.Con los semiconductores pasa algo parecido. MetaX y Moore Threads, dos fabricantes chinos de procesadores para inteligencia artificial, protagonizaron unas salidas a bolsa espectaculares el año pasado, con subidas iniciales del 700 % y el 400 %, respectivamente. Desde julio, sin embargo, ambas han perdido alrededor del 50 % de su valor. Tampoco se libra CXMT, especializada en memorias, que ha caído más de un 25 % en el último mes.Y la lista no termina aquí. Zhongji Innolight y Eoptolink, dos compañías que fabrican componentes ópticos para centros de datos, acumulan caídas cercanas al 60 % desde sus máximos del verano. Para entendernos, sus productos permiten transmitir enormes cantidades de información entre servidores, algo especialmente importante en unas instalaciones que necesitan mover tantos datos como las destinadas a entrenar modelos de inteligencia artificial.Estas dos últimas empresas, además, tienen otro problema encima. Estados Unidos está preparando nuevas restricciones a los proveedores chinos de equipamiento para centros de datos, una medida que podría impedir que determinados componentes terminasen utilizándose en instalaciones estadounidenses. De momento la prohibición general no ha entrado en vigor, pero tampoco ayuda demasiado que uno de sus posibles mercados de destino esté amenazado.La situación llama todavía más la atención si tenemos en cuenta que las grandes tecnológicas chinas habían duplicado sus previsiones de inversión en IA hasta los 140.000 millones de dólares para 2026, según Moody's. China lleva años intentando desarrollar sus propios semiconductores y reducir su dependencia tecnológica del extranjero, pero el dinero invertido no garantiza que las empresas vayan a cumplir las expectativas que se habían creado alrededor de ellas.Hay otro dato que conviene tener en cuenta. Según Goldman Sachs, las compañías relacionadas con la IA representan el 42 % de toda la capitalización bursátil china y concentran el 57 % de las operaciones entre China continental y Hong Kong. Es decir, hay una cantidad enorme de dinero dependiendo de cómo evolucione esta industria, algo que ayuda a entender la magnitud de las pérdidas.Amazon necesita más centros de datos mientras China se prepara para una guerra de precios Centro de datos de Amazon en El Burgo de Ebro, en la provincia de ZaragozaLo curioso de toda esta historia es que, mientras las tecnológicas chinas se desploman en bolsa, en Estados Unidos siguen gastándose cantidades enormes de dinero en infraestructura para IA. De hecho, Microsoft, Alphabet y Amazon presentan sus resultados esta misma semana, y sus previsiones servirán para comprobar si esa necesidad de procesadores y capacidad informática sigue creciendo como hasta ahora.Y, de momento, las cifras no son precisamente pequeñas. Alphabet prevé invertir entre 195.000 y 205.000 millones de dólares durante 2026, mientras que Amazon calcula que gastará unos 220.000 millones. Andy Jassy, consejero delegado de esta última, ha asegurado que ni siquiera con semejante inversión conseguirán cubrir toda la demanda prevista para este año. Microsoft, por su parte, espera que Azure crezca entre un 44 % y un 45 %.Todo esto recuerda bastante a la huida hacia adelante de las grandes tecnológicas de la que ya hablábamos hace unos meses. Las compañías siguen invirtiendo miles de millones en centros de datos y procesadores, aunque todavía hay dudas sobre cuándo recuperarán todo ese dinero. La diferencia es que en China los inversores ya han empezado a retirar su confianza, al menos de algunas de las empresas más relacionadas con este negocio.Tampoco es que en Estados Unidos estén completamente a salvo de las caídas. El Nasdaq ha retrocedido alrededor de un 6 % desde sus máximos de hace tres semanas, y CoreWeave ya había sufrido un desplome del 56 % en seis meses a finales de 2025. Lo que ocurre es que el castigo bursátil está siendo bastante más severo en China.Ahora bien, hay algo que merece la pena aclarar. Que las acciones de un fabricante de chips o robots pierdan la mitad de su valor no significa necesariamente que sus productos hayan dejado de venderse. Tampoco implica que sus tecnologías no funcionen. Lo que se está cuestionando es si las expectativas de crecimiento justificaban los precios que los inversores estaban dispuestos a pagar por esas compañías.Y esto tampoco tiene demasiado que ver con las peticiones de frenar el desarrollo de la IA que ha hecho Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic. En su caso hablamos de preocupaciones relacionadas con la seguridad y los riesgos de la tecnología. En China, por ahora, el problema es principalmente económico, aunque sus consecuencias podrían terminar afectando a los planes de desarrollo de algunas empresas.Y todavía podría complicarse más la situación. Wang Zhuo, socio de Shanghai Zhuozhu Investment Management, considera que los fabricantes chinos de chips y proveedores de IA acabarán entrando en una guerra de precios, como ya ha sucedido en otras industrias del país. Si su pronóstico se cumple, estas compañías podrían verse obligadas a vender sus productos cada vez más baratos, reduciendo sus márgenes justo cuando necesitan seguir invirtiendo en nuevos desarrollos.De momento no sabemos si el desplome acabará provocando recortes en la fabricación de procesadores, la construcción de centros de datos o el desarrollo de nuevos robots. Lo que sí sabemos es que muchas tecnológicas chinas tendrán más dificultades para conseguir financiación. Hong Hao, de Lotus Asset Management, cree que algunas de las empresas que preparaban su salida a bolsa podrían tener que retrasarla, precisamente por el deterioro del mercado.