Durante cuatro días han permanecido encerrados en el Hotel Jingxi, una mole de sobriedad soviética levantada al oeste de Pekín. Sin salidas ni periodistas extranjeros y con apenas un puñado de medios chinos para evitar las fugas de información. Los cientos de miembros que forman el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) han salido este jueves por la tarde con la disciplina y lealtad acentuadas. Ha servido el quinto plenario para apretar las filas en torno a Xi Jinping, alfa y omega del partido desde que lo preside en 2012, y que el próximo año será premiado con su cuarto mandato. Su longevidad carece de precedentes desde Mao.Seguir leyendo....