A Mbappé no le falta visibilidad, vive Dios. El fútbol ya le sitúa en el lugar que le corresponde gracias a sus goles y a su buen hacer en el terreno de juego. Quedarse a pocos puntos de conseguir el tan deseado Balón de Oro me da a mí que no le ha afectado tanto como a Lamine Yamal repetir por tercera vez que es el mejor jugador del mundo en edad de merecer. Kylian, como el blaugrana, viajó a Londres con un ejército de amigos, conocidos y saludados, pero volvió a casa con una medalla de plata que, excepto en los Juegos Olímpicos, sirve de poco o nada a la hora de alimentar el recuerdo colectivo. Seguir leyendo....