La espera se está convirtiendo en una agonía para las familias de los desaparecidos en el accidente ferroviario de Urda (Toledo). Han pasado ya 54 horas desde el siniestro y muchos allegados siguen sin saber qué ha ocurrido con sus seres queridos. Pegados al teléfono, esperan una llamada que les permita salir de la incertidumbre. Para algunos, las primeras noticias empiezan a ser devastadoras.Los familiares siguen pendientes de una llamada que confirme el destino de sus seres queridos. Alrededor de 60 familias han recibido atención y apoyo psicológico en Toledo."No sabemos absolutamente nada", repiten algunos familiares, que llevan más de dos días esperando información. El cansancio y la desesperación se acumulan. "Ya no me sale ni la voz del cuerpo", reconoce una de las personas afectadas.Ana es una de ellas. Desde el accidente no sabe nada de su hermano. Cada hora que pasa aumenta la angustia de una espera que parece interminable. "Estamos esperando esa llamada", explica, mientras expresa su indignación por el tiempo transcurrido sin respuestas.Primeras noticias de fallecidosLa casa sacerdotal Buen Pastor, en Toledo, se ha convertido en un centro de acogida para los familiares. Por sus instalaciones han pasado alrededor de 60 familias que buscan información sobre sus seres queridos y reciben acompañamiento psicológico.Algunos han comenzado a recibir noticias que confirman sus peores temores. Es el caso de Javier, que ha conocido que su mujer ha fallecido en el accidente ferroviario. Sin embargo, todavía está pendiente de recibir la documentación oficial que certifique la muerte.La tragedia se hace aún más dura por la espera de los trámites. Según ha explicado, les han comunicado que podrían tardar entre dos y tres días en recibir el certificado de fallecimiento.Dolor e indignación por la esperaA la angustia de no saber dónde están sus familiares se suma también la indignación por los tiempos de identificación. Algunos allegados cuestionan que los trabajos forenses se interrumpieran durante la noche y reclaman más medios para agilizar el proceso.Javier, que todavía no tenía confirmación oficial cuando atendió a nuestro equipo, reconoce que ha perdido prácticamente toda esperanza. «Ayer entendí que las posibilidades eran remotísimas», relata.Mientras continúan las labores de identificación, las familias siguen pendientes del teléfono. Para ellas, cada llamada puede significar el final de una incertidumbre de más de dos días, pero también la confirmación de una pérdida irreparable.