El ajedrez puede entenderse no solo como juego y deporte, sino también como una tradición cultural transmitida y recreada durante siglos. El texto defiende su consideración como patrimonio cultural inmaterial a partir de su historia intercultural, su lenguaje propio, su memoria colectiva y su valor educativo. Al mismo tiempo, subraya que este reconocimiento exige preservar comunidades, prácticas y formas de transmisión, sin convertir una tradición viva en una pieza de museo. | Imagen (IA): Uvencio Blanco