Edición original: Batman: Unseen #1-#5 USA (DC Comics, 2007)Edición España: Batman. Lo invisible (Panini Comics, 2026)Guion: Doug MoenchDibujo: Kelley JonesEntintado: Kelley JonesColor: Michelle MadsenTraducción: Santiago GarcíaCorrección: Enrique Acebes y Sergi PuertasRotulación: Asterte DesignFormato: Rústica · 128 páginas · 22,00 €El Batman de la Universal«La mejor máscara que existe es la que no puede verse»Panini tiene a bien publicar esta miniserie de Batman de Doug Moench y Kelley Jones a modo de reencuentro de dos autores que supieron profundizar en una de las “opciones” de género e Batman.Moench que se ha caracterizado por ser un guionista técnico y que le ha dado espacio a la parte detectivesca de nuestro investigador favorito, se dejó abducir por el estilo inspiracional y los gustos del dibujante Kelley Jones, mezclando al hombre murciélago con el terror.El género de terror suele ser algo más, una metáfora o un vehículo que usa unos resortes bastante de limitados para hablarnos muchas veces de problemáticas realistas, sociales o incluso políticas.Joyas del género como La invasión de los ladrones de cuerpo nos habla de la paranoia anticomunista de la guerra fría, Drácula se refiere a la decadencia imperial victoriana y a la invasión extranjera o Frankenstein contra la frialdad y el peligro del avance científico.Cada época ha sufrido sus miedos, el género de terror los ha expuesto desu manera simbólica. Es una de las patas esenciales del género, al menos en sus obras más representativas. El terror por el terror o no existe o pierde valor. Aunque podemos disfrutar de una peli, novela o comic de miedo sin buscar subtextos.Sin embargo, Moench no usa el terror como herramienta para hablarnos de otros temas, usa a Batman para hacer terror o viceversa. Se trata de una mixtura de géneros que busca hacer un comic entretenido, resultón, disfrutable en el que se luzca su compañero de fatigas: Kelley Jones.(por eso el guion no deja poso)Ambos autores ya colaboraron en algunos Elseworlds de Batman, como el crossover con Drácula donde Jones impactó en el fandom con su versión extrema y extravagante del murciélago.Luego volvieron a colaborar en la continuidad consagrándose como una de las parejas de autores de Batman más influyentes y apreciadas.Sus colaboraciones con el Caballero Oscuro se caracterizan por guiones de trama detectivesca con trazas de terror (no dejan de ser géneros cercanos, el creado del relato detectivesco fue un legendario autor de terror: Edgar Allan Poe), ambientada en una Gotham oscura, más gótica que nunca, todo multiplicado por el trazo de Jones.En esta miniserie los autores se reencuentran años después y se hacen un homenaje y se da un festín.Tenemos aquí un extraño crossover entre Batman… y el Hombre Invisible, concepto creado por el referente absoluto de la novela de Ciencia Ficción H.G. Wells y entronado como monstruo clásico del terror, gracias a la película dirigida por James Whale para la Universal.Siembra el pánico en Gotham un extraño ser, el Hombre de Carne. Se trata de Nigel Glass, que colaborando con (la creación de Moench) Máscara Negra, ha desarrollado una fórmula que le hace invisible… pero tiene (al igual que en el personaje clásico) un devastador efecto secundario. La fórmula afecta a su salud mental contaminándole pulsiones homicidas.Aquí los autores pierden la oportunidad de hablar del poder y de la impunidad, intrínseca en el personaje, que, aunque esto ocurra, lo obvian y van a lo fácil hablando de “locura asesina”.La trama avanza con la investigación de los crímenes perpetrados por el Hombre de Carne y la enferma asociación entre éste y Roman Sionis.Moench construye su historia en esas dos líneas, la investigación con un Batman muy oscuro, casi espectral y el deterioro moral y mental de los villanos, todo aderezado en una Gotham que parece el Londres victoriano de Jack el Destripador o los escenarios de los relatos de Poe.Textos recargados, algo redundantes, pedantes e innecesarios, muy de su época (de la de Moench, no de la del tebeo), muy poco de lo q se llevaba en esa era de descompresión extrema.Pero en realidad todo esto da igual, porque el guion es simplemente una pista de aterrizaje para el auténtico rey de la fiesta: Kelley Jones.El texto es lento para que uno está más rato en la página y pueda ver el espectacular desempeño del artista, crea un clima y un entorno gótico para que Jones se luzca.Hay bastantes detractores de las ilustraciones de Jones. Es normal teniendo en cuenta como el dibujante revienta una de las características que se le suelen atribuir a Batman: el realismo… aunque en fin…Esto es como el futbol, todos los aficionados tienen un entrenador dentro que tiene muy claro quienes deben jugar, el once ideal, los cambios y el estilo de juego. Con el cómic pasa igual y en este caso concreto, con Batman, también. Todos los lectores, o muchos, tienen en su cabeza un Batman concreto.Cuando aparece Kelley Jones y tu ya tienes un largo bagaje como lector, te choca, y es probable que no te guste.Jones es exagerado en los movimientos, planos, proporciones, expresiones y en los ambientes. Su Batman es esotérico, fantasmal, casi un vampiro (Drácula no deja de ser un referente). Esas orejas puntiagudas a veces superan toda la permisividad del fandom más tolerante.Pero es que Jones no es que no sea realista, Jones nos dibuja un Batman (y una Gotham, y unos villanos) que son proyecciones mentales, distorsiones realizadas a partir de las emociones que generan, en este caso el terror.Nuestro cerebro se empapa de emociones y afecta a la manera en la que procesa las percepciones. El miedo es una emoción altamente distorsionadora y Jones la aplica como filtro para mostrarnos como se ve Batman y todo su contexto por una mente atenazada por el miedo.Por este motivo vemos una imposible montaña de músculos, ensombrecida por la noche, retorciéndose en callejones oscuros, terribles, victorianos… no solo es que este comic mezcle superhéroes con terror, es que el dibujante le pone una lente emocional. Es una distorsión como si leyéramos contaminados por la toxina del Espantapájaros (y como de hecho se ve en alguna película).Además, aquí Jones es juguetón e ilustra cada capitulo con homenajes al terror de los Poe, Le Fanu, Whale, Corman, etcétera… en algunos momentos cercanos a la parodia y al humor, como el de Batman avanzando como fantasma.Kelley Jones muestra un nivel de madurez por encima de sus etapas anteriores en Batman, las desproporciones están mucho más controladas, son más eficientes. Muestra un dominio mayor de la composición de página y de la narrativa, siendo mucha más leíble, pero sin dejar de ser espectacular.La edición de Panini está hecha con mimo, textos explicativos, traducción competente, tapa dura con sobrecubiertas… sinceramente, con la que está cayendo y a pesar de ser un comic gráficamente espectacular, quizás no hacía falta publicarlo en un formato que lo encarece.Aún así, es un cómic ideal para lectores a los que les guste Batman pero no estén al tanto de la continuidad y les de pereza meterse, se trata de una miniserie autoconclusiva con una historia entretenida y un dibujo espectacular.Ideal para Halloween.↑Lo mejorEl dibujo de Kelley JonesEl aroma a terror victoriano.La idoneidad de las fechas.↓Lo peorGuion muy funcional.