Hay hombres que no necesitan ocupar el centro de la escena para dejar una huella profunda en quienes los conocen. Antonio Vázquez era uno de ellos. Discreto, educado, de una enorme afición y con ese señorío que cada vez parece más difícil de encontrar, ha sido una figura muy querida en el mundo del toro. Hermano de Curro Vázquez, torero de toreros, al que estaba muy unido, y padre de Fran Vázquez, Antonio se ganó el respeto y el cariño de quienes tuvieron la suerte de tratarlo. Amante del campo y gran conocedor del toro, era un hombre siempre dispuesto a conversar, compartir sus conocimientos y ofrecer una palabra amable. Precisamente, Antonio viajaba hacia la ganadería de Álvaro Núñez, con quien había quedado para ver animales para la próxima temporada, cuando se produjo el trágico accidente ferroviario de Urda. El ganadero, que había acordado encontrarse con él a la una de la tarde, le recordó después como « un apasionado del toreo , una gran persona». Una cita que resume bien la dimensión de un hombre cuya afición no entendía de horarios ni de temporadas: el toro era su vida. En los últimos años, Antonio compartió con su hijo Fran el apoderamiento de Pablo Aguado , que ha querido recordar la importancia que tuvo en su trayectoria. «Antonio ha sido un pilar fundamental en mi carrera. Era un taurino de los que cuesta encontrar. Su torero estaba por encima de todo. Le ha entregado toda su vida al toro, no existía otra cosa para él», expresa el sevillano. «Lo recordaré siempre. Cuando vengan bien dadas me faltará verlo emocionado en su burladero », añade Pablo, que hace apenas un mes pudo ver cómo Vázquez se emocionaba en 'su burladero' con la salida de su torero por la Puerta del Príncipe. Desde Lima, donde se encuentra estos días, Víctor Zabala de la Serna tiene muy presente a la familia Vázquez y recuerda con admiración a Antonio, a quien tuvo la suerte de conocer bien y con quien coincidió en numerosas ocasiones profesionales. En declaraciones a este periódico, lo define como «un taurino cabal, de un gusto exquisito en su concepción del toreo y del toro », del que destaca que era «un excelente conocedor». «Le he admirado mucho», reconoce Zabala, que recuerda el orgullo con el que Antonio hablaba de haber dedicado su vida profesional al mundo del toro, y reivindica una trayectoria marcada por el éxito y la pasión que siempre transmitió. «Me siento realmente triste con su pérdida, como se está sintiendo todo el sector», remarca el empresario. También Pilar Prado recuerda con especial cariño los momentos compartidos con Vázquez, destacando la pasión con la que vivía el toreo: «Me quedo con nuestras conversaciones en el campo y con cómo se emocionaba en el callejón cuando un toro embestía. Se alegraba de nuestros triunfos como si fueran suyos ». Unas palabras que reflejan el cariño y la admiración que despertaba entre quienes compartieron con él su afición y su profesión. «Lo vamos a echar muchísimo de menos», concluye la ganadera de Torrealta a ABC. Las muestras de cariño hacia Antonio Vázquez se han sucedido en las redes sociales, donde numerosos profesionales del mundo del toro han lamentado su pérdida. La ganadería de Victoriano del Río lo ha recordado como «un taurino de palabra», destacando «la paciencia que ahora no se estila», mientras que Uceda Leal ha expresado su profunda tristeza por la pérdida de un amigo y de un taurino extraordinario. Especialmente emotivas han sido las palabras de Sebastián Ritter, que ha reivindicado la torería de Antonio más allá de los ruedos: «No llegó a ser matador de toros, pero tenía más torería, más clase y más personalidad que muchos de los que sí lo somos . Te extrañaremos, Antonio». También la Fundación del Toro de Lidia ha trasladado su pesar por una noticia que ha conmocionado al sector. Antonio Vázquez pertenecía a esa clase de hombres que no necesitaban buscar protagonismo para ganarse el respeto y el cariño de quienes los rodeaban. Su nombre estará siempre ligado al de su hermano Curro y a una vida compartida con el toro, pero quienes lo conocieron recuerdan, sobre todo, al hombre: su educación, su afición, su paciencia y su manera de estar. Un señor de los pies a la cabeza, de los que dejan huella sin hacer ruido.