La tecnología está cambiando la manera en que las Fuerzas Armadas detectan amenazas, planifican operaciones y coordinan sus sistemas de armas. En el ámbito aeroespacial, donde las decisiones deben tomarse en segundos y los aviones dependen de redes de sensores y comunicaciones, la transformación digital se ha convertido en una cuestión operativa, además de industrial.Esta necesidad fue uno de los mensajes centrales del general del aire Francisco Braco Carbó, jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), durante su participación en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF), celebrada en Madrid en mayo de 2025. En la mesa redonda «Retos tecnológicos y transformación operativa en las FAS», junto a los jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra y de la Armada, Braco defendió que la digitalización debía formar parte de la evolución de las capacidades militares españolas.Proyecto Titán: convertir los datos en decisiones operativasUno de los programas destacados por Braco fue el Proyecto Titán, concebido para facilitar la toma de decisiones mediante el análisis y la integración de datos. Su aplicación abarca tanto la programación de la actividad aérea como el sostenimiento de las unidades, con el objetivo de utilizar mejor los recursos y mejorar la planificación.En una fuerza aérea, integrar información sobre disponibilidad de aeronaves, mantenimiento, personal y necesidades de entrenamiento permite organizar las operaciones de manera más eficiente. La digitalización también puede ayudar a anticipar problemas logísticos y reducir los tiempos necesarios para preparar las misiones.El general subrayó asimismo la importancia de proteger los activos espaciales, especialmente los satélites, y reforzar las capacidades de ciberdefensa. Estos ámbitos son esenciales para unas fuerzas militares que dependen cada vez más de las comunicaciones, la navegación por satélite y el intercambio seguro de información.La transformación tecnológica no consiste únicamente en incorporar nuevos equipos, sino en lograr que los sistemas existentes compartan información y puedan operar de forma coordinada. Esa integración será determinante para desarrollar el combate colaborativo y responder a amenazas cada vez más complejas.BACSI y la futura nube de combate aeroespacialOtro de los proyectos centrales es BACSI (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente), una iniciativa destinada a conectar personas, infraestructuras, equipos y procesos dentro de las bases aéreas. El objetivo es conseguir instalaciones más ágiles, productivas y seguras, aprovechando la digitalización para mejorar la actividad diaria.Braco destacó que la tecnología no constituye por sí sola el centro de la transformación. «El centro de gravedad de la transformación digital no es la tecnología, sino nuestro personal, los aviadores», señaló durante su intervención. Por ello, la adaptación de la formación es tan importante como la incorporación de nuevas herramientas.En este ámbito, el Ejército del Aire y del Espacio está impulsando Sistemas Integrados de Enseñanza en Vuelo para mejorar el entrenamiento de los pilotos, optimizar recursos y aumentar la seguridad durante la instrucción.De cara a 2030, el JEMA situó entre las prioridades la preparación de la fuerza aeroespacial y la integración de los sistemas de armas en una futura nube de combate. Esta arquitectura permitiría compartir información entre plataformas y mejorar la coordinación de las operaciones.Braco también reclamó una financiación en defensa sostenida y predecible, necesaria para que la industria española pueda planificar inversiones y desarrollar capacidades a largo plazo. El mensaje de FEINDEF fue claro: la transformación digital requiere tecnología, personal preparado, cooperación industrial y continuidad presupuestaria.