Los científicos notaron por primera vez que los ríos de Alaska se volvían naranjas en 2018; una nueva investigación revela que las aguas en áreas prístinas pueden ser más ácidas y ricas en metales que las aguas residuales de las minas de metales
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Estudios posteriores revelaron altas concentraciones de cadmio, níquel y manganeso.El cambio climático, y la actuación humana, es la causa de esta contaminación.