El mayor experto en coronaciones británicas opina sobre la vuelta de Harry: «Carlos III nunca le empujó a marcharse»

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La misma semana que el conde Spencer publicaba 'El canto del cisne. Diana, mi hermana' (Plaza & Janés), el profesor de King´s College London George Gross presentaba 'Crown and people' (Palgrave Macmillan), la monografía más completa y exhaustiva hasta la fecha sobre las coronaciones. Ambos cursaron sus estudios en Eton, al igual que el Príncipe Guillermo, recientemente su hijo George, y el Príncipe Harry, con quien Gross coincidió en este prestigioso internado inglés. También son historiadores, aunque no sienten el mismo respeto por la monarquía. Como afirma Gross para ABC, Buckingham Palace sabía que el libro del hermano de Diana, cuya familia históricamente ha estado al servicio de la monarquía, iba a ser «una crítica insólita al monarca» ; de ahí que seis días antes de su lanzamiento respondiera con el siguiente comunicado: «Aunque, por principio, no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, alterar el juicio y distorsionar los recuerdos…». Casi tres décadas después de su muerte, el asunto de Diana «siempre estará ahí, no puedes borrar el pasado. Ningún historiador querría hacerlo porque eso es precisamente lo que estudiamos y creo que Carlos nunca trata de ocultarlo . Es simplemente lo que ocurrió y constituye uno de esos episodios profundamente tristes y trágicos de la vida». Gross, que posee una distinción propia de la corte, considera que las memorias de Spencer, uno de los libros de no ficción más vendidos del año en el Reino Unido, «forma parte de una estrategia para hacer dinero, como lo fue en su día el de Harry, 'Spare'», por lo que algunas historias «podrán parecerse a la realidad y otras puede que no». Sin embargo, estas nuevas acusaciones y descalificaciones contra el Rey, que continúa recibiendo tratamiento contra el cáncer y cumplirá 78 años el catorce de noviembre, no parece que vayan a perjudicar a la institución: «No exactamente; la imagen internacional de Carlos es muy positiva , entre otras cosas por su compromiso con el medio ambiente y su discurso ante el Congreso de Estados Unidos. Creo que a Carlos le gusta verse a sí mismo como un pensador». El mayor experto en las coronaciones británicas, fundador de British Coronations Project y licenciado en historia moderna y teología en Cambridge, está convencido de que «el Rey encuentra consuelo en su fe» y asegura que «no todo el mundo es plenamente consciente de lo religioso o espiritual que es». Precisamente los valores cristianos como la justicia y la misericordia perviven en el juramento de coronación de los reyes desde hace siglos y también ocuparon el momento central en la ceremonia de Carlos III. Desde esa concepción trascendente de la vida que tiene el monarca, el reencuentro el pasado verano con su hijo Harry, junto a sus nietos y Meghan, a los que no veía desde hacía cuatro años, la insólita «private family occasion» como la calificó Buckingham, quizá pueda interpretarse como una señal de perdón. «Sabemos que Harry y Carlos estaban muy unidos, igual que Guillermo y Harry. ¿Si es una señal de perdón? No creo que Carlos haya intentado nunca cortar la relación con Harry. Él no empujó a Harry a marcharse a Estados Unidos». Aunque los medios no habían concebido un retorno del hijo del Rey sin antes haberle pedido perdón a su padre, Gross afirma que eso no ha sido necesario ya que « Carlos nunca ha recriminado a Harry hasta el punto de considerar necesario otorgarle su perdón. La cuestión es más bien si Harry estaba dispuesto a dejar muy claro que inmediatamente después de un encuentro no acudiría a los medios para publicar nada sobre la Familia Real». La reunión en Highgrove House, que podía ser tanto una muestra de la confianza recuperada como el primer paso para lograrla, ha podido propiciar que, tan sólo cuatro semanas después, los Sussex anunciaran que se mudaban al Reino Unido. Como ha dicho Harry en la televisión canadiense CTV «los motivos –para volver- son muchos». Ahora que están cerca de la corte, es inevitable pensar cómo será el futuro y si habrá un acercamiento entre los hermanos. «Estoy seguro de que, en un mundo ideal, sería mejor que se reconciliaran , pero llegados a este punto es muy poco probable. Entre otras cosas, porque se ha perdido la confianza, aunque quizá las relaciones mejoren, quién sabe». Una de las cuestiones que suscitarán mayor interés en la próxima coronación será si los Duques de Sussex tendrán que conformarse con ver a Guillermo y a Kate por televisión: «Si la Princesa de Gales permanece firmemente ahí y llega a convertirse en reina y Guillermo está presente, es muy poco probable, al menos por ahora, que Harry y Meghan asistan al acto… Es una situación muy difícil, muy triste». De momento los Sussex parecen felices. La primera salida conjunta desde que residen en el Reino Unido, el pasado quince de octubre, fue un éxito. Parecía un acto institucional de la monarquía: vallas de seguridad colocadas por la policía, el público dando gritos de entusiasmo, «we love you Meghan!», besos, abrazos, selfies, incluso varios ramos de flores y algún regalo para sus hijos Archie y Lilibet. Habían elegido Nottingham porque fue allí donde Meghan participó en su primer acto como working royal tras anunciarse el compromiso en 2017. Es como un volver a empezar. «Es estupendo estar de vuelta, maravilloso», dijo el hermano del Príncipe de Gales. En cuanto a la prensa, una reportera de la BBC hacía un directo debido al interés de la noticia, que al día siguiente fue portada de todos los diarios. Como los Sussex ya tienen su propia agenda de actos públicos y actividades benéficas, se ha organizado la distribución de fotografías y vídeos, dando lugar a otra royal rota y algunos medios como 'The Times' o la BBC están adoptando un tono más favorable hacia ellos. Aunque Harry y Meghan son «ciudadanos privados» y ya no representan a la Corona, todo lo que hacen sigue despertando un gran interés y afecta a la institución. Algo parecido le ocurrió a Diana, que fue privada de su título de alteza real tras su divorcio y, a pesar de ello, sus apariciones tenían una repercusión global capaz de eclipsar incluso los actos oficiales del entonces Príncipe Carlos. Como dijo Charles Spencer en el funeral, ella «no necesitaba ningún título real para seguir irradiando su particular estilo de magia». Ahora, el desafío para la monarquía es cómo gestionar estas dos cortes paralelas: «Sí, y en cierto sentido, Jorge VI –el abuelo de Carlos III- vivió una situación similar. Tenía a su hermano Eduardo VIII, que mantenía su propia corte en otro lugar, y puede que esa situación siempre esté ahí, que siempre sea un factor a tener en cuenta. Tendrán que gestionarlo, pero Harry no será rey, así que, hasta cierto punto, pueden hacer caso omiso de ello». No obstante, para Gross, esa «no debe ser la principal preocupación de Guillermo. Su prioridad debería ser cumplir con sus obligaciones».