Foto: CamacolEl acceso a vivienda propia en Colombia enfrenta un obstáculo relacionado con los criterios que utilizan las entidades financieras para evaluar la capacidad de pago de los compradores.Los trabajadores independientes, comerciantes y hogares que reciben ingresos de distintas actividades pueden contar con los recursos necesarios para adquirir un inmueble, pero tener dificultades para demostrar su solvencia a través de los mecanismos tradicionales de evaluación crediticia.Ante este panorama, los trabajadores independientes cuentan con una alternativa para avanzar hacia la compra de vivienda. Según datos de Duppla, empresa que ofrece soluciones para facilitar el acceso a inmuebles, el 52 % de sus usuarios trabaja de manera independiente y el 64 % son mujeres. Aunque estas cifras corresponden exclusivamente a su base de clientes y no representan al conjunto del sistema financiero, permiten identificar algunos de los perfiles que buscan opciones distintas para convertirse en propietarios.FOTO. MinviviendaAlternativas para comprar vivienda sin una nómina tradicionalLa principal barrera para estos compradores no siempre es la falta de ingresos, sino la dificultad para acreditar su estabilidad financiera. Los recursos obtenidos de diferentes actividades económicas, el historial de pago del arriendo, el ahorro acumulado y la situación financiera actual pueden aportar información relevante para establecer si una persona tiene capacidad para asumir una obligación a largo plazo.“El reto no es bajar los estándares de riesgo, sino entender mejor la capacidad real de pago de una persona”, explicó Felipe Fierro, cofundador de Duppla, al referirse a las dificultades que afrontan algunos compradores durante los procesos de evaluación financiera.Como respuesta a esta situación, la compañía desarrolló un modelo de copropiedad fiduciaria que permite al usuario realizar un aporte inicial equivalente al 15 % del valor del inmueble, mientras Duppla cubre la participación restante. Bajo este esquema, el comprador puede habitar la propiedad y aumentar progresivamente su participación durante un periodo de cinco años.El proceso de evaluación considera variables como los ingresos, el comportamiento de pago y la capacidad de ahorro. Una vez finalizado el plazo, el comprador puede recurrir a la financiación bancaria tradicional para completar la adquisición del inmueble, según las condiciones del modelo.Esta propuesta busca ampliar las alternativas disponibles en el mercado, sin sustituir los mecanismos de financiación bancaria. También pone sobre la mesa la necesidad de adaptar los criterios de evaluación crediticia a las condiciones laborales del país, en particular para quienes generan ingresos por cuenta propia o mediante diferentes actividades económicas y no cuentan con una nómina convencional.