Es una mañana fresca de primavera como tantas que estamos viviendo Súper Niño mediante, Juan Subirá abre las puertas de su casa, invita a pasar y repasar la historia de Bersuit Vergarabat, del disco Hijos del culo que cumplió 25 años y los motivó a girar nuevamente por todo el país y, claro está, de cómo está la relación con Gustavo Cordera. –Vamos por Hijos del culo. 25 años es... –Es un numerazo...–Ya lo hicieron con Libertinaje. Se van cumpliendo aniversarios redondos...–Es una forma también de, por un lado, manejar estos discos que fueron tan importantes en nuestra carrera y por el otro convocar a la gente. Se copan con la propuesta, de hecho la gira de los 25 años de Hijos del culo la seguimos este año porque había muchos lugares a los que no habíamos ido. Ahora le damos un cierre este 3 de noviembre en el Movistar Arena. Fue un poco más de un año porque empezamos en Ferro el año pasado, en agosto. –El disco lo ameritaba...–Es un disco muy importante, yo creo que es el mejor de nuestra historia, donde se logró una química grupal muy buena. Y hay grandes canciones, es un disco de personajes. Están el Gordo Motoneta, La Petisita Culona, El viejo de arriba, La Negra Murguera, Caroncha... Son personajes con historias, muchas de ellas, reales. Yo creo que también fue un disco que tuvo el desafío de ser el que continuaba tras Libertinaje, el disco que nos abrió las puertas de todo. [Gustavo] Santaolalla sabía que era un gran desafío en ese aspecto, que tenía un disco de nivel. Y él se empezó a tranquilizar cuando escuchó “Toco y me voy”.–Se decía que Santaolalla no se conformaba con las canciones que le hacían escuchar, que quería más...–Pedía más y más. Íbamos con 20 y pedía otras 20. Cuando nosotros le llevamos el demo de Libertinaje, con 16 temas, estábamos contentísimos. Lo habíamos hecho en una salita de Morón a fines del 97. Con ese demo sentíamos que ahí estaba el disco. Pero él dijo: “Quiero escuchar más. No importa si está muy bien grabado, aunque sea sólo con una guitarra. Y volvimos con más temas, como ”Vuelos”. –Volviendo a Hijos del culo, ese disco los encuentra en otra etapa como banda, ¿no?–Claro. Después de ese caos de los primeros discos, de Libertinaje en adelante aparece otra banda. Y con Hijos... había que salir a defender lo que habíamos conseguido con Libertinaje. Otro desafío que se presentó fue el de la producción. En los discos de Bersuit siempre hay canciones muy diferentes entre sí. Nunca tuvimos un estilo definido; nuestro estilo es la diversidad: pasar de una cumbia a un tema más rockero y a un aire de chamamé. En Hijos... teníamos dos murgas muy al estilo uruguayo como “Negra murguera” y “Es importante” y Gustavo sabía que era un desafío de producción. Sobre todo “Negra murguera”, que es el tema más complejo. Él decía: “Este tema me encanta, pero nunca grabé una canción así. Vamos a tener que trabajar mucho”. Y de hecho estuvimos un día entero trabajando con la canción, con el metrónomo y todo, porque no tiene un tempo definido. Fue difícil, pero se logró con la ayuda de músicos uruguayos, tanto en la percusión de murga como en los coros.–Y el premio fue el elogio del propio Rubén Rada...–Sí y Jaime [Roos] también. Cuando nosotros hicimos Libertinaje, Jaime nos mandó un mensaje: “Muchachos, los felicito, impecable, bo”. Y después quisimos que Jaime cantara un poquito en alguno de los temas de Hijos del culo, pero no pudimos lograrlo. Ojalá se dé alguna vez.Hablaba de la importancia de Libertinaje, Juan, el disco que le abrió muchas puertas a Bersuit Vergarabat. De ese disco es su versión de “Sr. Cobranza”, la canción que encendió un debate.–“Sr. Cobranza” sufrió una censura en su momento. Hoy prendés la tele y escuchás nada menos que al Presidente de la Nación proferir todo tipo de insultos... –Me parece una bestialidad la forma de manejarse y de relacionarse del Presidente. No específicamente el tema del lenguaje, sino el desprecio por un montón de gente, de sectores sociales. Con respecto a “Sr. Cobranza”, no la hicimos nosotros sino Las Manos de Filippi, pero la tomamos como propia cuando la empezamos a tocar. Justamente las primeras veces la hicimos con Las Manos, con El Cabra y Mosky. Cuando fuimos a grabarla, no lo cantaba el Pelado [Gustavo Cordera]. En el demo teníamos una versión que cantaba Carlitos [Martín], un poco yo y otro poco Pepe [Céspedes]. Santaolalla le dijo al Pelado que la tenía que cantar él y Gustavo le decía que nunca la había cantado. Se enojó en un momento porque decía que no le salían bien las frases. Pero grabó una toma y quedó.–Y la canción sonó en todos lados...–Y el temita de la censura incluso ayudó. En realidad era una censura parabólica, porque multaban a los medios que difundían la canción. Y tuvo el efecto contrario: todo el mundo quería escuchar el tema. La Bersuit no nació en Brasil, como Serú Girán, pero un viaje por allí de Gustavo Cordera y Carlos Martín que se extendió más de la cuenta tuvo un efecto decisivo en la banda. “En el verano del 89 el Pelado se va a Brasil con Carlitos. Allá, obviamente, escuchan mucha música, viven el carnaval y se traen varios discos, como el de Cazuza. Nos copamos con ‘El tiempo no para’ e hicimos nuestra versión en castellano. Nosotros nos vinculamos mucho con las canciones y nos apropiamos de cada cover que hacemos. Nos pasó con ‘Señor Cobranza’, con ‘El tiempo no para’ y con ‘Tuyo siempre’, de Andrés [Calamaro]. –En 2005 Andrés Calamaro volvió a los escenarios en Argentina y protagonizó tres shows históricos en el Luna Park con La Bersuit como banda de apoyo... –Fue increíble, estuvimos todo un año con él. En 2004 nos empezamos a vincular, pero ya lo conocíamos. Andrés fue nuestro padrino en un ciclo de bandas nuevas que hubo en el Teatro de las Provincias, en el año 91. Él nos vino a ver a Oliverio y nos tocó Andrés de padrino de casualidad. Tocamos y después nos quedamos hablando con él. En ese ciclo él cantó “Mi caramelo” y yo lo acompañé en el piano. Y después lo acompañé también en “Vietnam”, un tema de él. El día que tocamos Andrés apareció con Javier Martínez y una botella de ginebra. Imaginate lo que era para nosotros de golpe conocer a esos monstruos que eran nuestros ídolos. Eso nos cambió la energía y nos sacó del bajón en el que estábamos.–Aún no habían grabado su primer disco...–Recién en el 92 grabamos el primero, Y punto. Los primeros años de una banda son difíciles. Mirá, esta es la banda de mi hijo mayor, El Gordo Quasi [señala un sticker pegado en el termo]. Yo los veo a ellos que están empezando y revivo un poco también nuestros primeros momentos, toda esa lucha por poder asomar la cabeza, por poder grabar algo. Ahora hay muchas más herramientas para grabar. Te hacés un disquito en cualquier lado y por lo menos con eso te podés ir mostrando.–Te llevo de nuevo para Hijos del culo. El disco también tiene dos temas muy relacionados con vos y con un suceso desafortunado que pudo haber sido peor incluso. ¿Qué te acordás de los hechos que derivaron en las canciones “El viejo de arriba” y “Canción de Juan?”–Fue dramático. Era una época de fiestas, no importaba que día de la semana era, porque era casi todos los días. Eso pasó en la casa en la que vivíamos mi hermano y yo. Teníamos un cuarto más. Era una casa antigua con un patio abierto y era el lugar de reunión. Allí iban amigos, periodistas, gente que se autoconvocaba. Y a veces se armaban unos fiestones interminables. Era un momento de la vida propicio para eso. Pero a veces se iba todo al carajo. Las ventanas de la casa de arriba daban a nuestro patio y los vecinos se querían matar.–Claro, la música y las voces de ustedes les llegaban si o si...–Además, a veces pintaban los gritos. Nos decían de todo y uno de nuestros amigos salía disfrazado de policía para decirles que tenían la situación controlada. Pero un día el vecino no aguantó más y bajó armado. Yo estaba en la vereda, hablando con su hijo y cuando salió me dio un culatazo en la cabeza. Después me disparó entre los pies. Yo pensé que me había pegado, viste, porque sentí el ardor en los pies y yo estaba en ojotas. Fue bravo. Después de eso estuvimos un tiempo más en esa casa y nos mudamos. Eso fue en La Boca y con la mudanza se terminó toda una etapa para nosotros. Después empecé a armar la canción como una especie de antídoto frente a un hecho que me superaba, que me generó mucho miedo. Fue dramático, pero por suerte no fue trágico. –Y “¿Canción de Juan?“.–“Canción de Juan” tiene un poco que ver con la locura, con la experimentación. Nos comíamos unos brownies locos y bueno, de repente se fue todo al carajo, tuve un mal viaje. El Pelado lo pudo bajar un poco ahí, en el momento. Logró describir esas sensaciones. El momento fue muy particular. Nos metimos en la sala a tocar así como estábamos pero con los instrumentos cambiados. –Lo nombraste varias veces a Gustavo Cordera y es natural porque es una parte importante de la historia de la banda. ¿Estás en contacto con él?–Nos vimos muchas veces en los últimos años. Hablamos cada tanto, ahora hace bastante que no nos juntamos. –¿Hay chances de que vuelva? –Gustavo siempre tuvo la idea de volver. Yo le dije que hay un camino. El camino es reencontrarse con los amigos, los músicos de la banda. Pero creo que es algo que nunca puedo hacer. La razón no la sé, pero no lo pudo hacer. Y bueno, es difícil, ¿viste? Pasó mucho tiempo ya. Antes de que él se fuera, en mi fuero íntimo yo pensaba que eso iba a pasar. Se lo pregunté, pero me dijo que no, que no se iba a ir. Y se fue. Fue un momento doloroso, medio traumático para todos. Pero hay un camino y es el de reencontrarse, conversar, escucharse. Seguramente cosas también que uno no tiene ganas de escuchar, ¿viste? Va a haber reclamos, pero no creo que exista otra posibilidad.Para agendarBersuit Vergarabat cierra la gira de Hijos del culo 25 años. El 3 de noviembre, a las 21, en el Movistar Arena