La menopausia marca el final de la etapa reproductiva, pero no significa que los ovarios queden completamente inactivos. Aunque ya no cumplen su función de producir óvulos, siguen experimentando transformaciones durante muchos años. Y algunas de ellas podrían ser importantes para entender cómo envejece el organismo femenino.Esa es la conclusión de una investigación de la Universidad Northwestern y el Buck Institute, en Estados Unidos, publicada en Aging Cell. Los científicos analizaron tejido ovárico de 28 mujeres de entre 50 y 75 años y encontraron diferencias que se acentuaban con la edad. Francesca Duncan, una de las responsables del trabajo, admite que esperaba encontrar ovarios prácticamente inactivos. Los resultados le han hecho cambiar de opción.Los ovarios siguen transformándose mucho después de la menopausiaPara averiguar qué sucedía, el equipo no se limitó a estudiar las hormonas. Examinó 5.812 grupos de proteínas presentes en las muestras, buscando señales de cambios en las células y en el tejido que las rodea.En las mujeres de menor edad encontraron más proteínas relacionadas con el mantenimiento de la estructura ovárica. En cambio, las muestras de mujeres mayores mostraban una presencia más elevada de proteínas vinculadas a la inflamación, las defensas del organismo y la reorganización de los tejidos.Las diferencias eran especialmente claras al comparar a mujeres de cincuenta y tantos años con otras de 70 o más. En total, identificaron 117 proteínas que variaban significativamente entre los grupos más joven y más mayor.De igual forma, no es el primer indicio de que los ovarios envejecen a un ritmo diferente al de otros órganos. El grupo de Duncan ya había observado transformaciones parecidas en ratones, pero ahora dispone de muestras humanas para estudiar qué ocurre después de que termine la fertilidad.Eso sí, los investigadores compararon tejidos de distintas edades: no siguieron a las mismas mujeres durante décadas. Por tanto, todavía queda comprobar cómo evolucionan estos cambios en cada persona.¿Qué relación tienen estos cambios con el cáncer de ovario?Una de las sorpresas fue encontrar, en ovarios sin cáncer, mayores cantidades de algunas proteínas que también se han relacionado con tumores ováricos. La señal resultó especialmente marcada entre las mujeres de sesenta y tantos años. Por ahora, esa posible relación no pasa de ser una hipótesis.Esto no significa que esos ovarios estuvieran enfermos, ni que las mujeres fueran a desarrollar cáncer. Lo que plantea el estudio es que el envejecimiento normal y ciertos procesos asociados a la enfermedad podrían compartir mecanismos, como la inflamación y el endurecimiento de los tejidos. De hecho, la relación entre las defensas del organismo, la inflamación y el envejecimiento también se está investigando en otros órganos.La cuestión ahora es saber si esas transformaciones perjudican al organismo, lo protegen de alguna manera o simplemente acompañan al paso del tiempo. Duncan también quiere averiguar si los ovarios influyen en la salud del cerebro o de los huesos después de la menopausia.Por el momento, el estudio no demuestra que deban extirparse ovarios sanos, ni ofrece un tratamiento para prevenir enfermedades. Lo que sí deja claro es que su historia biológica no termina cuando desaparece la menstruación.