Al hablar sobre inteligencia artificial, lo primero que se le vendrá a la cabeza a millones de personas es ChatGPT. Y es lógico. El bot conversacional desarrollado por OpenAI —la compañía de Sam Altman— es uno de los más utilizados en todo el mundo, con alrededor de mil millones de usuarios acudiendo a él frecuentemente. Pero no es el único. Uno de sus grandes y principales rivales es Claude de Anthropic, un chatbot que, si bien puede hacer más o menos lo mismo que ChatGPT, destaca por su redacción natural y reflexiva, aunque mayormente por sus capacidades de programación y automatización.Justamente, Claude Code —la herramienta de IA de Anthropic que permite escribir, modificar y depurar código— ha obtenido mucho protagonismo en los últimos meses, ya que cada vez más desarrolladores lo utilizan en su software y sistemas para encontrar vulnerabilidades y solucionarlas. Sin ir más lejos, Mozilla se alió con Anthropic para trabajar en la seguridad de Firefox, y la fundación acabó aplicando cientos de parches que ponían en riesgo la seguridad y datos de los usuarios.Más allá de eso, Anthropic —que recientemente fue denunciada por los dueños de la discografía de Elvis Presley por, supuestamente, entrenar su IA sin permiso, pidiendo como compensación 41 millones— se encuentra en un punto importante porque está preparando su salida a bolsa en Estados Unidos. Aunque no ha revelado el número de acciones que se emitirán, se espera que su valoración supere a la de SpaceX, que fue la mayor salida a bolsa de la historia (1.800 millones de dólares). Sin embargo, sus últimas declaraciones podrían «ahuyentar» a algunos inversores.«Creemos que la IA es una de las tecnologías más trascendentales de la historia de la humanidad»En un documento presentado antes de su salida a bolsa, Anthropic afirmó que los legisladores, reguladores e investigadores, así como miembros de su propia organización, habían expresado su preocupación por el hecho de que los sistemas de IA supusieran un riesgo significativo para la humanidad. El informe señala que los sistemas de inteligencia artificial más avanzados «podrían, si no se desarrollan, implementan y operan con las salvaguardias, la supervisión y las medidas de seguridad adecuadas, plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad, en particular si dichos sistemas se utilizan indebidamente, se replican, se convierten en armas o se les permite operar con un alto grado de autonomía».Si bien Anthropic siempre ha prometido desarrollar la inteligencia artificial de una manera que beneficie al ser humano, lo cierto es que también es consciente de que esta tecnología tiene sus peligros. En aproximadamente 90 páginas, la compañía detalla los posibles factores de riesgo y las amenazas que tendría para desarrollar la IA de forma segura y competitiva. A pesar de los obstáculos, no tiene problema en confirmar que «creemos que la IA es una de las tecnologías más trascendentales de la historia de la humanidad».Anthropic es consciente de que la IA puede acelerar el ritmo de descubrimientos en campos clave como la biología y la medicina, lo que podría llegar a encontrar curas y tratamientos eficaces contra el cáncer y el Alzheimer. No obstante, no es ajena a los daños asociados a la tecnología, como el uso de la IA por parte de niños o personas en riesgo de suicidio.Nos encontramos en un momento repleto de incertidumbre, en el que las grandes compañías y hasta gobiernos de todo el mundo quieren impulsar el uso de la inteligencia artificial hasta puntos insospechados. Y si eso supone que millones de personas pierdan su trabajo, no parece importarles demasiado. De hecho, Países Bajos ha anunciado que recortará 25 mil puestos públicos (funcionarios) para reducir gastos y aumentar la eficiencia.