Gabriel Rufián se ha consolidado como uno de los nombres propios de la política nacional en la antesala de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Desde que se incorporara a ERC hace más de una década, el político separatista no ha dejado de ganar protagonismo hasta convertirse en el gran referente de las formaciones a la izquierda del PSOE y uno de los políticos mejor valorados de nuestro país. Este activismo le viene en la sangre, pues, según él mismo ha reconocido en varias ocasiones, se crio en un entorno de izquierdas que le permitió desde pequeño ser «muy consciente de la realidad» en la que vivía. « Sufrí lo que supone nacer, crecer, criarte y politizarte en una familia con un sentimiento crítico de enfado constante frente a la realidad», reconoció hace meses en 'El mono desnudo' de la Cadena SER. En ello también han tenido que ver sus orígenes familiares, que le han marcado mucho a la hora de conformar su ideología política. Rufián es hijo y nieto de andaluces de Bobadilla (Jaén), por parte paterna, y de Turón (Granada), por parte materna, que emigraron a Cataluña a principios de los 60 para «huir de los señoritos» de sus provincias natales. «Lo he dicho ya un millón de veces. Yo no me avergüenzo de ser hijo y nieto de andaluces, soy un orgulloso charnego . Me siento muy orgulloso de que mis abuelos huyeran de Jaén y Granada hace sesenta años para ir a Cataluña, a un barrio de Santa Coloma de Gramanet para vivir, para subsistir», comentó el catalán hace unos años. A pesar de que creció en Cataluña, el candidato de ERC nunca ha renegado de estas raíces que le ligan a Andalucía. Así lo demostró hace unos días en una entrevista junto al cantaor Miguel Poveda para el programa 'Ser Andaluces' , de la Cadena SER, donde habló de su vínculo con esta comunidad y de los recuerdos que mantiene del tiempo que pasó allí. Preguntado por sus orígenes andaluces, Rufián recordó que esta herencia está muy presente en su día a día, a pesar de haber crecido lejos de esta tierra. «Cuando se junta mi madre con sus primas, parece que no hayan salido del cortijo. Lo digo con muchísimo orgullo », contó el catalán, que tiene muy en cuenta «el acento, las historias y la piel» de sus antepasados. «Me acuerdo de mi familia, de mis abuelos, es mi vida. Andalucía es la sangre que me corre por las venas y me siento muy orgulloso de esa mezcla, de ser el hijo de tanta diversidad y de gente que es de olivo, de cortijo, de tierra y de aceite», admitió en esta conversación acerca de sus raíces jienenses y granadinas. El catalán tiene muy presente todavía a su abuela y algunas de las expresiones que esta solía emplear cuando él era tan solo un niño y pasaba tiempo en su casa. «Nos decía a mis primos y a mí que íbamos a afaratar la tele. Esa es una palabra que nadie conoce, a no ser que seas de dónde somos. Me flipa ser de ese mundo », confesó el político. Aunque ya ha pasado mucho tiempo desde entonces, el diputado de ERC sigue recordando aquellos días. «Yo, como tantos hijos y nietos de andaluces, iba cada verano y las memorias de mis veranos son en el pueblo de mis padres . Por mucho tiempo que pase, a los dos minutos vuelves a esos días», comentó en esta charla con la Cadena SER. Respecto a las diferencias que tiene la tierra andaluza con otras comunidades, Rufián defendió que es un lugar en el que « no hay la hostilidad que vivimos tanto en Barcelona o en Madrid ». «Allí es otro mundo. Para mí es volver al verano de mi infancia y eso siempre es bonito», reconoció. El separatista también criticó los estereotipos y prejuicios en torno a la figura de los ciudadanos andaluces, culpando directamente al resto de España. « Este país no acepta la diversidad cuando realmente España es un país de una diversidad y riqueza casi inéditas. El andaluz y el sur, en definitiva, siempre han sido los últimos de la fila », lamentó el catalán.