Imaginar un avión que despegue una vez y siga volando durante meses parece exagerado, pero hay investigadores que trabajan para conseguirlo. No transportaría pasajeros ni necesitaría combustible: utilizaría el sol para mantenerse sobre las nubes, a unos 18.000 metros de altura, para observar la Tierra.El gran obstáculo aparece cada noche, cuando los paneles dejan de producir electricidad. Un estudio dirigido desde Harvard, con participación de la Universidad de Michigan, calcula ahora qué batería necesitarían estas aeronaves para seguir en el aire: alrededor de 500 vatios hora por kilogramo (Wh/kg). Eso sí, es una meta técnica, no un vuelo que ya se haya completado.Una batería que almacene más energía sin hacer más pesado el aviónEl problema tiene una explicación sencilla. Para volar durante la noche hace falta almacenar mucha electricidad. Pero cuanto mayor es la batería, más pesa el avión y más energía necesita para sostenerse. Llega un momento en el que añadir capacidad deja de compensar.Han estudiado combinaciones de baterías, tamaño de las alas y condiciones solares. Sus cálculos, publicados en ACS Energy Letters, sitúan los 500 Wh/kg como un punto importante para mantener vuelos continuos en numerosas regiones, siempre que haya suficiente radiación solar.Para hacerse una idea, las baterías comerciales de muchos coches eléctricos rondan los 250 Wh/kg, mientras que algunas celdas experimentales o especiales ya alcanzan aproximadamente 400. Lo decisivo aquí no es entregar mucha potencia de golpe, sino guardar suficiente energía sin sumar demasiado peso, una dificultad que condiciona los avances para aumentar la autonomía de las aeronaves.Eso sí, llegar a 500 Wh/kg no garantizaría volar indefinidamente. En invierno o en determinadas latitudes, puede faltar luz solar aunque la batería sea excelente.Vigilar incendios y tormentas sin aterrizar cada pocas horasEl objetivo es mantener aviones sin piloto observando una zona durante semanas o meses. Podrían registrar cambios atmosféricos, seguir huracanes o vigilar incendios forestales sin regresar constantemente a una base.Actualmente, los aviones científicos ER-2 de la NASA suelen realizar misiones de seis a ocho horas. Un aparato solar con autonomía prolongada podría recopilar datos durante mucho más tiempo y complementar la observación de desastres naturales mediante satélites.Los científicos también advierten de que las baterías más avanzadas siguen siendo caras y todavía deben demostrar su seguridad en vuelo. Por ahora, el estudio marca qué tecnología haría viable ese futuro, pero no anuncia una aeronave lista para pasar meses sobre nuestras cabezas.