Un fósil de 66 millones de años reveló que un dinosaurio conocido como la “gallina del infierno” tenía una mandíbula especializada para triturar frutas. El descubrimiento sorprendió a los paleontólogos, que encontraron similitudes con algunas aves actuales y nuevas pistas sobre la alimentación de los dinosaurios durante el Cretácico.