La Corona sueca provoca un nuevo escándalo con su derroche: el cumpleaños de la Princesa Victoria costará 350.000 euros

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Otra vez la Corona sueca y otra vez el derroche. Hace tiempo que los Reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia están en el ojo del huracán por su gusto por el derroche, pero no parece que se den por aludidos. Ahora han regresado las críticas después de conocerse la factura total de la celebración del cumpleaños de la Princesa Victoria : nada más y nada menos que 350.000 euros. No es la primera vez -ni seguramente sea la última- que la Familia Real Sueca recibe reproches por su desmedido gusto por el gasto. Para las celebraciones, no les suele valer cualquier cosa, como ya de demostró en las bodas de oro celebras por los Reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia en junio. Ya entonces la prensa sueca se preguntaba: «¿De dónde han sacado el dinero para sus bodas de oro?». Pero el pueblo sueco ya estaba avisado entonces de lo que venía. Carlos Gustavo ya había avisado de que sería un año especial y que no iba a reparar en gastos para las celebraciones porque «solo se vive una vez». El monarca llevaba meses preparando los fastos de su aniversario de bodas y el cumpleaños de su hija, y cuando le dijeron que igual no había tanto dinero para tanta fiesta, el rey dijo aquello tan socorrido de «pues se busca». Y algo así ha ocurrido, aunque no le ha librado del reproche. La ventaja de la Familia Real es que cuenta con el apoyo incondicional del Gobierno sueco. «Solo se cumplen 50 años una única vez y eso será el año que viene (en 2027), así que creo que es perfectamente apropiado», decía la ministra de Finanzas, Elisabeth Svantesson, para justificar la partida presupuestaria especial de cuatro millones de coronas suecas (350.000 euros) aprobadas para la gran celebración del 50º cumpleaños de la princesa Victoria. Pero no todos han visto «perfectamente apropiado» destinar esa cantidad de dinero a un cumpleaños, por mucho que este sea el de una princesa en su medio siglo de vida. El debate no solo está en la calle, sino también en el parlamento sueco, pues es época de restricciones y austeridad en el Ejecutivo. Este cuenta actualmente con una partida presupuestaria estricta debido a la provisionalidad del Gobierno sueco, algo que se mantiene desde las elecciones generales del pasado septiembre. Mientras se forma gobierno, los presupuestos del Estado se limitan a operaciones esenciales y está prohibido incluir nuevas partidas. Pero parece que con la Princesa Victoria se hará una excepción y eso no lo entiende todo el mundo. Para el Ejecutivo sueco, el redondo aniversario de Victoria de Suecia es algo más que una efeméride. Para ellos, es un evento de «gran interés público». Habrá fiesta, será el próximo 14 de julio de 2027 en la habitual isla sueca de Öland y se hará tal y como desea la Familia Real. Los gastos se desglosarán de esta manera: recepción oficial del cumpleaños, organización de una agenda con diversas actividades públicas, visitas oficiales para agasajar a la heredera al trono en diferentes puntos del país, desfiles, la propia fiesta en palacio para centenares de invitados... El contexto es el peor de los posibles. O, como poco, escasamente propicio, pues se sabe desde hace tiempo que la Corona sueca ha dejado de ingresar mucho dinero por el turismo, una de las principales vías de suministro de dinero.