Tras el rezo del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV destacó la reciente operación humanitaria que ha permitido la evacuación de cientos de civiles de la ciudad ucraniana de Oleskhy, en la provincia de Jersón, y expresó su deseo de que este gesto contribuya a fortalecer el diálogo entre las partes implicadas en la guerra.“Deseo que la colaboración entre las partes que ha hecho posible este debido gesto de humanidad haga crecer la voluntad de diálogo y conduzca a nuevas iniciativas concretas de paz”, afirmó el Santo Padre sobre el acuerdo para el retorno en Ucrania de cientos de civiles que estaban atrapados en esta ciudad bajo ocupación rusa desde 2022 y golpeada en los últimos meses por una grave crisis humanitaria marcada por la escasez de alimentos y medicinas.La operación fue posible gracias al acuerdo de alto el fuego y evacuación alcanzado el pasado 23 de octubre entre Ucrania y Rusia con la mediación de Estados Unidos. Como resultado, varios cientos de desplazados pudieron abandonar Oleskhy y regresar a territorio controlado por Kiev.Debido a que la ciudad se encuentra junto a la línea del frente y el río Dniéper constituye allí una barrera militar, los evacuados no pudieron cruzar directamente hacia las zonas controladas por Ucrania. En su lugar, siguieron una compleja ruta a través de Rusia y Bielorrusia.El convoy, que transportaba tanto a personas que deseaban trasladarse a Rusia como a otras que querían regresar a Ucrania, llegó primero a la ciudad rusa de Anapa. Desde allí, quienes optaron por volver a Ucrania tomaron un vuelo hasta Gomel, en Bielorrusia, para posteriormente cruzar la frontera hacia la región ucraniana de Chernígov.León XIV aprovechó además la ocasión para renovar su llamamiento a la paz y a la oración por quienes sufren las consecuencias de los conflictos armados. “Encomendemos a María, Reina de la Paz, y a todos los santos a cuantos, en cualquier parte del mundo, sufren a causa de las guerras”, pidió el Papa.Un donativo del Santo Padre para UcraniaLa llegada de los desplazados a Ucrania coincidió con la conclusión de la misión humanitaria de Mons. Luis Marín de San Martín, Limosnero de Su Santidad y Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. En nombre del Papa León XIV, recorrió cerca de 2.800 kilómetros para llevar cercanía, consuelo y ayuda concreta a una población marcada por más de cuatro años y medio de guerra. Durante su recorrido por Kyiv, Zaporizhzhia, Poltava, Brovary y Fastiv, estuvo acompañado por el nuncio apostólico, Mons. Visvaldas Kulbokas. Junto al diplomático vaticano y el subsecretario del dicasterio, el P. Massimo Ralli, visitaron desplazados, familias afectadas por el conflicto y las numerosas personas que, desde la Iglesia latina y greco-católica, sostienen cada día una red de solidaridad y esperanza. A cada una de las doce realidades caritativas visitadas les entregaron un donativo del Santo Padre para continuar atendiendo a los más vulnerables, según informó el Vaticano en un comunicado.Asimismo, el Pontífice recordó que la beatificación este sábado, en Savannah, Georgia (Estados Unidos) de Pedro de Corpa y cuatro compañeros religiosos de la Orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe en 1597.El Papa explicó que los nuevos beatos, “originarios de España, respondieron con generosidad a la llamada del Señor para evangelizar a los pueblos de América hasta el don de la propia vida”.“Invoquemos la intercesión de estos mártires por todos los misioneros del Evangelio”, reclamó.Dakar 2026, “un signo de esperanza”El Santo Padre también puso el foco en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebran desde este fin de semana y hasta el 13 de noviembre en Dakar, capital de Senegal.“Es el primer acontecimiento olímpico organizado en el continente africano”, destacó. Además, recordó que, junto a las competiciones deportivas, el programa incluye “encuentros educativos y culturales para promover los valores olímpicos y el conocimiento entre jóvenes de todo el mundo”.“He aquí una vez más un signo de esperanza que viene del mundo del deporte”, afirmó.