Antes de atacar un buque, un enemigo puede intentar limitar su capacidad para detectar lo que ocurre a su alrededor. Ese fue el escenario al que se enfrentó la fragata española Cristóbal Colón durante el ejercicio Dynamic Guard de la OTAN. La amenaza simulada combinaba interferencias contra los sistemas de los barcos con un posterior ataque mediante misiles antibuque.Las maniobras se celebraron del 2 al 6 de septiembre de 2024 frente a Creta, en Grecia, y reunieron a cerca de 1.000 militares, además de buques y aeronaves de varios países aliados. Su objetivo era entrenar a las tripulaciones para reconocer las amenazas y defenderse cuando sus capacidades electrónicas estuviesen limitadas o bloqueadas. Todo ello mientras protegían también al resto de la agrupación.Todo lo que tienes que saber Interferir en sus sistemas para complicar la defensa Aviones y barcos para recrear al adversarioInterferir en sus sistemas para complicar la defensaLos sensores y equipos de comunicación de los barcos militares dependen del espectro electromagnético, el conjunto de frecuencias por las que se transmiten señales como las de radio y radar. Por eso, interferir en ellas puede dificultar tanto la detección de amenazas como el intercambio de información. Es una de las funciones de la guerra electrónica, una rama de la tecnología militar. Tripulantes del buque canadiense Charlottetown durante un ejercicio de interferencias electrónicas en Dynamic Guard | NATO Allied Maritime Command Suscríbete a la newsletter de Andro4allEn Dynamic Guard, el adversario simulado empleaba sensores e inhibidores desde barcos y aeronaves. La secuencia consistía en localizar a las unidades aliadas, reducir sus capacidades mediante interferencias y después atacarlas con misiles antibuque. No bastaba, por tanto, con ensayar la defensa frente a estos últimos, sino que había que hacerlo con obstáculos añadidos para identificar el peligro.Este escenario ponía a prueba algo que va más allá del armamento que puede incorporar una fragata. Las tripulaciones debían identificar las amenazas, reaccionar a las medidas de guerra electrónica y defender su barco y al conjunto. La información publicada describe ataques simulados, sin señalar que se lanzasen misiles reales contra los participantes.Aviones y barcos para recrear al adversarioPara generar esas amenazas se utilizaron un Falcon DA-20 británico, cazas F-16 griegos y equipos especializados instalados en el buque griego Rhodos. El personal de guerra electrónica de la OTAN aportó material y conocimientos para recrear las condiciones del ejercicio. Antonio Armada, coronel y director de la Academia de Infantería del Ejército de Tierra: «no basta con tener medios tecnológicamente avanzados»La Cristóbal Colón participó junto al Charlottetown canadiense, buque insignia de la agrupación naval permanente número dos de la OTAN, y al Yildirim turco. También se sumaron la fragata alemana Hamburg y los buques griegos Hydra, Rhodos y Grigoropoulos. Las maniobras permitieron practicar una respuesta conjunta ante un enemigo capaz de interferir en los sistemas antes de atacar.