La Diócesis de Goya y la comunidad de Salesianos de Don Bosco e Hijas de María Auxiliadora de Argentina se pronunciaron tras el asesinato de la maestra correntina Nancy Godoy, cuyo cuerpo fue encontrado el pasado 28 de octubre tras semanas de búsqueda.Nancy fue vista por última vez el 7 de octubre en la zona rural de Esquina. Ocho días más tarde, sus hijos denunciaron que no tenían noticias de ella, y tras un intenso rastrillaje en la zona, el 28 de octubre su cuerpo fue hallado en un potrero del paraje El Malezal, una zona pantanosa a unos 2,5 kilómetros de la escuela, donde trabajaba como directora suplente.TweetEl caso dejó al descubierto la realidad de los docentes rurales, que deben recorrer grandes distancias —ella llegaba a la escuela a caballo— para trabajar en sitios de difícil acceso y en condiciones precarias, como las que la propia Godoy había denunciado, al tiempo que generó en el país muchas manifestaciones en reclamo de justicia y de condiciones dignas de trabajo.Por el crimen de la maestra, tres hombres permanecen imputados como coautores de femicidio, una mujer como coautora de homicidio simple, y un quinto imputado, acusado de falso testimonio. Todos ellos se encuentran con prisión preventiva.Ante lo ocurrido, la Diócesis de Goya difundió un mensaje con “sus más profundas condolencias” y asegurando su acompañamiento a la comunidad de Esquina, en la provincia de Corrientes.Ante el “doloroso fallecimiento”, el Obispo local, Mons. Adolfo Ramón Canecín, y la Junta Diocesana de Educación Católica, enviaron su “solidaridad y cercanía” a su familia y a la comunidad educativa en este momento, uniéndose en oración “con la fe puesta en Cristo y la firme esperanza en la promesa de la Resurrección”.“Asimismo, elevamos nuestras plegarias por su eterno descanso y abrigamos el ferviente deseo que la justicia actúe con celeridad y eficacia para lograr el pronto esclarecimiento de este lamentable hecho”, expresaron.Desde la diócesis reivindicaron la tarea de los maestros rurales, que significa “transitar caminos de tierra, afrontar la distancia y la soledad; significa, sobre todo, sostener un compromiso firme cuando nadie mira y brindar una presencia transformadora”.“Que el ejemplo de vocación, humildad y entrega de Nancy perdure como una huella imborrable para quienes enseñan con lo que hay y con lo que falta”, anhelaron.“Gracias, Nancy. Tu guardapolvo blanco quedará colgado en cada escuela rural y en el corazón de cada aula”, concluyeron, pidiendo que “el Señor conceda el consuelo de la fe a sus seres queridos y la paz eterna a su alma”.También los Salesianos de Don Bosco y las Hijas de María Auxiliadora en Argentina se pronunciaron mediante un comunicado titulado “Llamados a acompañar la vida”, quienes expresaron “el dolor y el repudio” ante el asesinato de la maestra rural y directora de la Escuela N°6262 del paraje El Malezal, Corrientes.“Nancy había denunciado las condiciones de abandono y precariedad extrema en las que debía desarrollar su tarea educativa. Esta tragedia nos convoca a reafirmar nuestra misión fundamental: llamados a acompañar la vida en todas sus etapas y a defender la dignidad de cada persona”, expresa el documento.En ese sentido, describe a la educación “como algo más que la mera transmisión de conocimientos”, y precisa: “Educar es un acto de amor y cuidado que pone a la persona en el centro. Educar es ofrecer herramientas de transformación”.“En esta tarea, la labor docente resulta insustituible. Maestras como Nancy encarnan el verdadero valor del servicio educador: vocaciones que cruzan distancias, enfrentan el aislamiento y superan inclemencias para llevar presencia y aprendizaje a niños, niñas y adolescentes de los rincones más alejados de nuestro país”, enumera, reclamando para los docentes “reconocimiento, protección y condiciones dignas”.En ese contexto, pide al Estado un mayor compromiso por “garantizar el acceso a la educación en condiciones de seguridad e igualdad”, lo que supone “resguardar a quienes la hacen posible”.Finalmente, la comunidad religiosa se une a la oración y pedido de justicia por Nancy, ratificando su vocación de “acompañar la vida trabajando por un país donde todos y todas podamos vivir libres y en paz”.