El salario mínimo interprofesional (SMI) es el otro gran pilar económico —junto con la vivienda y las pensiones— que está en juego en plena precampaña electoral. La remuneración mínima que puede cobrar un trabajador por una jornada completa en España es actualmente de 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas. Con la última subida creció un 3,1% y supuso una mejora salarial para 1,7 millones de trabajadores. De hecho, en un país de salarios bajos como España, el número de empleados que ven aumentar su sueldo únicamente gracias a las subidas aprobadas por el Ministerio de Trabajo es cada vez mayor y UGT calcula que una subida del 7% en 2027 podría afectar a tres millones de personas.El porcentaje de perceptores del SMI ya había pasado del 3,5% en 2018 a un 7,4% en 2023, de acuerdo con un informe del Ministerio de Trabajo. Es decir, las subidas anuales del SMI están alcanzando cada vez a más trabajadores con nóminas que llevan tiempo sin actualizarse mediante la negociación colectiva. Pero, ¿afectan las subidas del SMI al resto de salarios y a la negociación sindical? La respuesta breve es que los sucesivos incrementos han tenido un efecto de arrastre sobre el 20% de los salarios más bajos, pero han influido poco en los salarios medios.Quienes están acostumbrados a negociar con las empresas cuentan que se está produciendo “un bloqueo parcial en la negociación colectiva”. Desde Acción Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) explican a infoLibre que “las negociaciones de los convenios cada vez son más largas, cuesta más sacarlas adelante y se ha incrementado la conflictividad laboral”. Los datos avalan esta intuición. Entre enero y agosto de 2026, el Ministerio de Trabajo contabilizó que 579.053 trabajadores habían participado en huelgas, más del triple que en el mismo periodo de 2025, cuando la cifra de personas que se adhirió a una protesta contra su empresa fue de 172.786. En 2024 y 2023, las cifras de participación en paros laborales también se quedaron lejos de las registradas este año, con 184.578 y 145.950 personas, respectivamente."Todo lo que sea mejorar los salarios está siendo muy costoso en todos los sectores, por no decir imposible, incluso en los que están teniendo grandes beneficios", señala Laura Martínez, secretaria general del sindicato de trabajadoras de Administración Pública de la CGT. Su diagnóstico coincide con el de CCOO. Martínez puntualiza, además, que ámbitos como los cuidados o el sector social, que reciben ayudas, "mantienen a sus trabajadoras en condiciones precarias, cercanas o inferiores al SMI".“En los sectores más precarios, la evolución del SMI elimina la variable de la negociación, porque es una normativa mínima que se tiene que cumplir”, señalan desde CCOO. De hecho, el salario mínimo ha experimentado importantes incrementos en los últimos años, sobre todo desde 2019, cuando subió de golpe un 22%, tal como se puede ver en el gráfico.Los últimos datos del INE señalan que el sueldo medio anual en España fue de 29.540 euros en 2024, un 5,3% más que el año anterior. El salario mediano, es decir, el que divide a los trabajadores en dos grupos iguales: quienes ganan más y quienes ganan menos, fue de tan solo 24.497 euros. Y, finalmente, otro dato que refleja la concentración de trabajadores en los tramos salariales más bajos es el salario modal, es decir, el más habitual entre los trabajadores, que situó en 16.520 euros.El propio INE puntualiza que en nuestro país la mayoría de los trabajadores se agrupan en franjas de salarios bajos. “Una característica de las funciones de distribución salarial es que figuran muchos más trabajadores en los valores bajos que en los sueldos más elevados”, concluye. En total, un 29,5% de los asalariados tuvo una ganancia anual de entre 16.000 y 23.000 euros.El SMI tira de la base de la tabla salarial, pero desde el ámbito sindical desmienten la idea de que dificulta la negociación del resto de salarios. “Lo que influye directamente en las mejoras salariales son dos cosas: la inflación y la capacidad organizativa de los comités sindicales”, señalan desde Acción Sindical de CCOO.Si se observa la experiencia de años anteriores, no se ve una correlación entre el aumento del SMI y una menor evolución del resto de salarios. En los años de mayores incrementos —2019 (22%) y 2023 (8%)—, los salarios pactados en los convenios colectivos también subieron de forma considerable: un 2,2% y un 3,4%, respectivamente. Sin embargo, en años de subidas más modestas del SMI, como 2021, cuando solo creció un 1,6%, los salarios de convenio también aumentaron poco: apenas un 1,5%. “El factor diferencial aquí es la evolución del IPC, que en 2019 era del 0,8% y el de 2021 del 6,5%”, señalan desde CCOO.El otro elemento relevante para la mejora de las remuneraciones es la negociación sectorial. Fernando Luján, vicesecretario general de Política Sindical de UGT, explica que las subidas del SMI están “aplanando la curva salarial” y en ciertos sectores ya no alcanza solo a los trabajadores que acaban de entrar o que están en categorías más bajas, sino a los que tienen antigüedad. El descontento y el efecto que ello puede tener en la productividad son aquí, señala, dos cuestiones a tener en cuenta, además de la precariedad. Por otro lado, el bloqueo de la negociación colectiva provoca un círculo pernicioso en los sectores con menos subidas salariales. “Los convenios más precarios, donde efectivamente la afiliación y la representación sindical son mucho menores, es donde menos subidas se dan”, concluye Luján. En el terreno político, la cuestión del estancamiento salarial es uno de los temas que se repiten en los argumentarios a izquierda y derecha. Ambas coinciden en la necesidad de elevar las remuneraciones medias dentro de un ambiente de descontento social que tiene este problema en el fondo.El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se refirió en el diario El País a la necesidad de subir las remuneraciones. “Los empresarios deben ser empáticos ante la exigencia de subir el salario medio para hacer frente a la inflación”. Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, dijo en uno de los últimos actos de precampaña que generaría las condiciones para que el salario medio suba, aunque condicionaba esto a la evolución de la productividad, un argumento que comparte con la patronal. También defendió que el SMI aumentase, aunque, de nuevo, supeditó la subida al consenso entre la patronal y los sindicatos. Sobre esto último, cabe destacar que la patronal no ha estado de acuerdo con ninguna de las últimas seis subidas.De cara a 2027, el Gobierno pretende dejar aprobada una nueva subida del SMI y, a lo largo de los próximos días, se conocerán las recomendaciones del comité de expertos al que el Ministerio de Trabajo encarga un informe para determinar la cuantía del incremento. Por el momento, la propuesta de los sindicatos consiste en un incremento de "al menos" un 7%, hasta los 1.306 euros mensuales en 14 pagas. El Gobierno aún no se ha pronunciado oficialmente, aunque baraja opciones en torno al 5%.