Hace 2.400 años alguien destrozó un casco de bronce y lo enterró en Polonia. Los arqueólogos descubrieron que pertenecía a una cultura que vivía mucho más al sur
Un casco celta de 2.400 años apareció aplastado y enterrado junto a herramientas en una antigua fortaleza polaca. El hallazgo apunta a la presencia de guerreros y comerciantes llegados desde el centro de Europa.