Cada mañana, numerosos fieles reciben en sus teléfonos móviles una meditación —breve pero profunda—, del sacerdote español Jesús Higueras, párroco de la iglesia de Santa María de Caná en Pozuelo de Alarcón (España), quien comparte su reflexión sobre el Evangelio del día.Este 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, el sacerdote recuerda que la Iglesia celebra a quienes en el momento de la muerte “necesitan purificarse y por medio de nuestra oración, de nuestro amor y sobre todo esa oración y ese amor que invocan la misericordia divina, pedimos que sean liberados de sus faltas”.El P. Higueras subraya que “todos morimos con defectos: el que no es un cascarrabias es un maniático y el que no, a lo mejor es un poco egoísta”. Por ello, recuerda que “necesitamos un proceso de purificación personal” para que nuestra eternidad “no sea una eternidad defectuosa”.Desde una perspectiva esperanzadora, el sacerdote recuerda que el purgatorio “es un lugar de amor” y también de sufrimiento. Además, cita la carta encíclica Spe Salvi de Benedicto XVI, quien describió el purgatorio como una “mirada de fuego de Cristo que nos purifica de todo lo que en nuestra vida ha sido superfluo, que ha sido inútil, que nos ha podido hacer daño o ha hecho daño a los demás”. “Es bien bonito saber que después de mi muerte me está esperando la misericordia, y aunque yo muriera imperfecto, que es lo que me va a pasar, sé que alguien me mirará con amor, me comprenderá, me hará ver y me hará arrepentirme sinceramente, desde el fondo de mi ser, de todo lo que he hecho mal o de todo el bien que he dejado de hacer”, subraya el presbítero.El P. Higueras se refirió a esta Misericordia de Dios como un “motivo de esperanza grandísima” e invitó a los fieles a ofrecer sufragios y responsos por los difuntos y por aquellos que todavía “tienen que ser de algún modo mirados por Cristo”.“Yo siempre he aprendido que la oración es el mejor modo de amar, porque es invertir tu tiempo en alguien, dirigirte a Dios gastando ese tiempo precioso que tú tienes para pedirle a ese Dios ayúdale, confortarle, purificarle y que esté contigo. Por tanto, hoy es un día de rezar. Efectivamente, Señor, dales la paz, dales el descanso eterno”, concluyó.