El satélite experimental de Google ha ejecutado un modelo de IA en el espacio y ha devuelto a la Tierra un haiku sobre estar en órbita, lo que la compañía presenta como la primera respuesta de una IA generada por un chip de centro de datos en el espacio. El prototipo, parte del proyecto Suncatcher, se lanzó el 1 de octubre y hizo correr su modelo Gemma 4 a bordo. Lo anunció Travis Beals, director sénior de Google, en el blog de Google Research, y lo recoge The Next Web.Es un gesto simbólico, un «Hola, mundo» espacial. Pero detrás hay una apuesta seria: llevar los centros de datos de IA a la órbita para alimentarlos con energía solar directa.¿Qué ha hecho exactamente el satélite?Ha recibido una orden desde tierra, la ha procesado con un modelo de IA a bordo y ha devuelto el resultado. Durante un paso sobre una estación terrestre, el equipo envió a Gemma 4, un modelo abierto de Google, la petición de escribir un haiku sobre estar en el espacio. La respuesta llegó cuando el satélite sobrevolaba Svalbard, en Noruega.El poema, traducido del inglés, decía algo así: «Canica azul abajo; fluyen datos en silencio; la luz de estrellas alimenta mi núcleo». Después, el equipo probó limericks espaciales y órdenes para que el satélite informara del estado de sus propios sistemas. Beals lo resumió con una frase: sus chips se han ganado oficialmente sus alas espaciales.Según The Next Web, el satélite lleva cuatro chips TPU de Google y genera hasta un kilovatio de potencia, lo que obliga a usar solo un TPU cada vez, durante unos veinte minutos. Omar Sanseviero, que trabaja en Gemma dentro de Google DeepMind, apuntó en X que el modelo corrió con energía solar almacenada.¿Por qué quiere Google poner centros de datos en el espacio?Porque en órbita el sol pega sin interrupciones y sin ocupar suelo ni agua. La idea de Suncatcher es alimentar la computación de IA con paneles solares que, fuera de la atmósfera y en la órbita adecuada, reciben luz de forma casi continua. Es una respuesta a un problema cada vez más físico: los centros de datos terrestres chocan con el límite de la red eléctrica, del agua y del territorio.No es una idea exclusiva de Google. En agosto, la empresa Starcloud recaudó 250 millones de dólares (≈ 224 millones de euros) para construir centros de datos en órbita con GPU. Y Google ya firma en tierra contratos de energía enormes para la IA, como el mayor acuerdo nuclear de la historia tecnológica, 890 megavatios con Constellation Energy. La órbita es otra vía para el mismo cuello de botella.¿Qué falta para que esto sea algo más que un haiku?Demostrar que los chips aguantan el calor y la radiación, y que lanzar todo esto sale a cuenta. El siguiente paso de Google es probar cómo se comportan los TPU bajo estrés térmico y radiación en órbita. La radiación puede alterar bits en la memoria, aunque, según las pruebas en tierra de la compañía, eso afecta menos a ejecutar modelos que a entrenarlos.Si los chips resisten, Google planea lanzar en 2027 dos satélites conectados entre sí para generar más potencia y probar enlaces láser entre ambos, una técnica en la que ya hay avances, como el primer enlace láser bidireccional Tierra-Luna que estableció China. El plan depende además de que SpaceX logre que su cohete Starship sea totalmente reutilizable, porque sin lanzamientos baratos la cuenta no sale. La propia SpaceX, según The Next Web, ha dicho a sus inversores que sus centros de datos orbitales quizá nunca funcionen.Mi lectura: es fácil quedarse con la anécdota del poema, pero lo interesante es lo que no se ve. Google está tratando el espacio como la próxima frontera de la infraestructura de IA, no por épica, sino porque en la Tierra se está quedando sin energía y sin sitio. El experimento ha funcionado en su parte fácil, que es encender un chip y recibir una respuesta. La parte difícil, la radiación, el calor, el coste de lanzar toneladas de hardware y mantenerlo, sigue sin resolverse. Que uno de los mayores defensores de la computación espacial, SpaceX, dude en privado de su propia viabilidad dice bastante. Por ahora, Suncatcher es una prueba de concepto cara que ha escrito un haiku bonito.La noticia El satélite Suncatcher de Google ya ejecuta IA en órbita y ha enviado un haiku como primera señal de vida fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.