La vivienda es uno de los grandes problemas económicos y sociales de España. El precio de los inmuebles, la falta de vivienda asequible y las dificultades para acceder a un alquiler han abierto un debate en el que se cruzan las posiciones de propietarios, inquilinos, promotores y administraciones. Un escenario que ha vuelto al centro del debate público tras el caso de Maricarmen Abascal , una mujer de 87 años que fue desahuciada después de una larga batalla legal por un contrato de renta antigua firmado originalmente por su padre en 1956, aunque finalmente regresará a su casa tras alcanzar un acuerdo con Urbagestión , la empresa propietaria del piso. En este contexto, el programa 'La Mesa', presentado por Cristina Pardo , ha abordado este miércoles algunos de los principales problemas mercado inmobiliario. Entre los invitados estuvo Rubén Zaballos , empresario de 39 años y propietario de 150 viviendas , que ofreció su visión como arrendador sobre la crisis habitacional. Durante su intervención, defiende que muchos propietarios han abandonado el alquiler residencial por la falta de garantías y muestra su preocupación por las últimas medidas incluidas en los decretos de vivienda aprobados esta semana por el Gobierno dirigido por Pedro Sánchez . Zaballos explica que su trayectoria empresarial comenzó en un momento delicado para España: «Yo hace 13 años realmente no tenía nada, ni pisos ni dinero ni trabajo. Acababa de terminar dos carreras universitarias y estábamos en plena crisis económica y al final tenía dos opciones: o irme a vivir a Alemania o emprender. Y decidí reinventarme». Su primer gran proyecto fue un portal de psicología gratuito llamado 'La mente es maravillosa' , que continúa existiendo y que, según indica, «fue un poco el trampolín para desarrollar una serie de proyectos digitales que me permitieron capitalizar». Su formación en arquitectura y su interés por la construcción terminaron llevándole hasta el mercado inmobiliario. «Empecé a comprar pisos en ruinas en el casco histórico de Salamanca y Málaga y luego, como también empecé a colaborar con entidades financieras, vi que muchas tenían pisos vacíos en mal estado que se querían quitar de encima. Entonces, lo que hice básicamente fue hacer oferta sobre esos bloques o grupos de pisos que estaban en malas condiciones, los arreglé y los puse en alquiler », desarrolla. El empresario aclara que una parte de sus inmuebles son viviendas residenciales y otra está destinada al alquiler turístico . Sin embargo, rechaza sentirse identificado con términos que se han utilizado en los últimos días como 'fondo buitre' o 'pyme buitre', defendiendo que durante años apostó por el alquiler residencial de larga duración hasta que fue insostenible. «Lo que siento realmente es frustración porque a mí me encantaría seguir alquilando los pisos residenciales a familias a larga duración», asegura. En este sentido, explica que muchas de sus viviendas estaban situadas en municipios costeros de Galicia y se alquilaban a precios reducidos: «Los pisos los alquilaba muy baratos. La media estaba en 300 euros al mes ». Según detalla, se trataba de viviendas de dos y tres habitaciones que contaban además con servicios adicionales: «Muchos de ellos con piscina , garaje y trastero a 300 euros al mes. Y totalmente amueblados ». Sin embargo, justifica que la acumulación de problemas con algunos inquilinos terminó por hacer inviable ese modelo de negocio: «He tenido de todo: inquiokupas, okupas, centros de venta de droga... Y al final es que es imposible porque, obviamente, tengo una estructura de gastos fijos importante. Pago más de 100.000 euros al mes de hipotecas , tengo 60 empleados , aparte de esta empresa tengo otras... y necesito una estabilidad». «Obviamente trabajo muchas horas a la semana y no puedo estar pendiente de que me salte una bombita en un piso o de cualquier cosa que puede surgir, porque es que hay un montón de casos», añade. Así, aclara que el problema no es el dinero, sino «la preocupación de meterte con abogados, con juicios y el tiempo , que lo que más cuesta al final». La conversación también aborda, de forma inevitable, las nuevas medidas adoptadas por el Ejecutivo en materia de vivienda con las que Zaballos se muestra crítico porque, a su juicio, suponen «una vuelta de tuerca más» a una situación que, según considera, ya resulta complicada para los propietarios. « No da seguridad jurídica ni a las empresas ni a las personas, por lo que no es viable», concluye.