Entrevistar a Daron Acemoglu es una carrera contra el reloj. El premio Nobel de Economía tiene muchas ideas, y cada una merece una conversación detenida, pero su agenda va de una cita a otra y lo obliga a un manejo draconiano del tiempo. Aun así, Acemoglu entra en el diálogo, presta atención a cada pregunta y evita despacharla con respuestas prefabricadas. Seguir leyendo