¿El cambio de hora te sigue afectando? Cuidado con la caída del sol y los deslumbramientos

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El cambio de hora ha dejado días más cortos y que la oscuridad dure más tiempo de lo que estamos habituados. Se ha hecho, en realidad, para que, en la mayoría de los casos, las horas punta de entrada y salida del trabajo coinciden de pleno con el amanecer o el atardecer. Pero esta situación provoca que el sol incida de manera frontal y con un ángulo muy bajo sobre los conductores, disparando los riesgos de deslumbramiento, reduciendo la capacidad de reacción y aumentando la fatiga visual. Y dado que el 90% de las decisiones al volante se toman en función de los estímulos visuales, circular con las ópticas en mal estado, los faros desregulados o las bombillas fundidas se convierte en gran riesgo. «El cambio de hora exige una adaptación no solo de nuestros hábitos diarios, sino también del estado de nuestro vehículo. Una iluminación deficiente o un parabrisas descuidado se traducen en metros clave de reacción que perdemos en carretera. Revisar las ópticas y las bombillas antes de que llegue el frío es vital para proteger nuestra seguridad y la del resto de conductores», apunta Xavier Celda , responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España. Así, un primer factor de riesgo es por deslumbramientos por baja altura solar. Durante el amanecer y el atardecer de otoño e invierno, los rayos solares inciden de forma muy directa en el parabrisas. Si este se encuentra sucio o con marcas de insectos y grasa, la luz se difumina, creando una pantalla cegadora que impide ver la carretera o a otros usuarios (peatones, ciclistas). También un mayor tiempo de exposición nocturna. Al reducirse drásticamente las horas de luz natural, los trayectos diarios se realizan en su mayor parte de noche. Esto pone de manifiesto cualquier carencia en el sistema de iluminación del vehículo. Y el efecto «faro opaco». Con el paso de los años y la exposición al sol y las inclemencias meteorológicas, las ópticas de policarbonato tienden a amarillear y perder transparencia. Esto puede llegar a reducir hasta un 50% la eficacia lumínica, impidiendo que el haz de luz alcance la distancia adecuada. Por eso, Norauto nos da una serie de claves y consejos para una iluminación segura, para minimizar los riesgos asociados a esta época del año. Por ejemplo, realizar un correcto reglaje de los faros: unos faros mal regulados, ya sea porque apuntan demasiado altos (deslumbrando a otros conductores) o demasiado bajos (reduciendo nuestro propio campo de visión), comprometen gravemente la seguridad. Al igual que un pulido de faros. Si las ópticas presentan un aspecto opaco o blanquecino, no es necesario asumir el coste de cambiarlas por completo. Un servicio profesional de pulido devuelve la transparencia original al policarbonato, recuperando el 100% de la capacidad lumínica y garantizando superar con éxito la ITV. También una revisión y cambio de bombillas por parejas. Conviene comprobar periódicamente que todas las luces funcionan correctamente. Desde Norauto se aconseja sustituir las bombillas siempre por parejas, ya que si una ha llegado al final de su vida útil, es muy probable que la otra lo haga de forma inminente, descompensando la iluminación de la vía. Asimismo, cuidado del parabrisas y las escobillas. Una luna limpia por dentro y por fuera, combinada con unas escobillas limpiaparabrisas en perfecto estado, evita que el polvo, la suciedad o la condensación multipliquen el efecto cegador de los rayos del sol o de los faros de los vehículos contrarios.