A nadie le gusta ir con la ropa sucia y además de ser una cuestión de aspecto y apariencia es algo fundamental para cuidar nuestra salud y prolongar la vida útil de las prendas. Las prendas están en contacto con suciedad, residuos, bacterias y ácaros y por eso hay que lavarlas periódicamente, muchas de ellas a diario. La situación es similar con la ropa de casa aunque en este caso hay más dudas sobre cada cuándo hay que pasar por la lavadora. El caso de servilletas y manteles parece más fácil puesto que en muchos casos hay manchas de por medio que lo hacen evidente pero no suele ocurrir igual con sábanas o toallas, que usamos a diario y que pueden, o no, mostrar síntomas de suciedad. Hace un tiempo habló sobre ello Carolina Castell , una bióloga andaluza que suele subir publicaciones divulgativas y consejos en su perfil de TikTok (@unacordobessa). «¿Cada cuánto lavas tus toallas de baño? Puede que creas que están limpias… pero tu toalla podría estar guardando más que humedad», alertó. La joven cordobesa da por hecho que precisamente en casi todos los hogares está claro cuándo hay que cambiar las sábanas «pero con las toallas siempre hay mucha confusión » e ironiza con que seguro que algunos no saben ni que hay «darle una agüita de vez en cuando». Y avisa, antes de ir al grano: «Las toallas del baño son el ambiente perfecto para los microorganismos» . Así, Carolina detalla que estas prendas «tienen humedad, la temperatura ideal, nutrientes, ya que al secarnos transferimos células muertas de la piel y aceites corporales, y oxígeno». Por todo ello, incide, las toallas son «el paraíso de las bacterias y los hongos, que de esa manera consiguen duplicar su población cada media hora». Sus avisos no acaban allí y es que, como remarca, si la toalla está cerca del inodoro «y no bajas la tapa cuando tiras de la cisterna, la estás bañando en una lluvia microscópica de gérmenes ». Teniendo en cuenta todos estos factores Carolina sentencia que «el veredicto de los expertos es que la tienes que lavar cada dos o tres usos». Con todo, ella es consciente de que, por el ritmo ajetreado del día, hay semanas en las que no es posible hacerlo así. «Si tienes que estirar un poquito más el plazo, hazlo, pero nunca más de una semana», avisa, recordando que «si esperas más de siete días, esa toalla ya no te seca, más bien te re-contamina ». Antes de acabar la publicación añade que estas prendas siempre se tienen que lavar a un mínimo de 60 grados.