Francisco Braco, general del aire y jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, advirtió al Ejército Español: «dominar el aire y controlar el espacio no es solo una ventaja»

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El general del aire Francisco Braco Carbó, jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), ha presentado la visión estratégica que marcará la evolución de esta institución ante los cambios en el escenario internacional. Su mensaje es claro: la capacidad de dominar el aire y controlar el espacio ha dejado de ser una ventaja adicional para convertirse en un elemento determinante de la defensa nacional.Durante la presentación, Braco sostuvo que ambos dominios condicionan la libertad de acción del conjunto de las Fuerzas Armadas. En su planteamiento, renunciar a esas capacidades supondría ceder la iniciativa y comprometer la superioridad en el combate. La afirmación refleja la importancia que el Ejército del Aire y del Espacio concede a la preparación permanente y a la adaptación tecnológica.El dominio aéreo y espacial, una condición para operar con libertadLa nueva Visión del Ejército del Aire y del Espacio no se plantea como un objetivo cerrado que deba alcanzarse en una fecha determinada, sino como una hoja de ruta para orientar la transformación de la institución. El documento busca proporcionar una referencia estable, pero suficientemente flexible para responder a los cambios geoestratégicos.Braco identifica cinco principios fundamentales: la preparación permanente; el dominio del aire, el control del espacio y la operación en el ciberespacio; la resiliencia y el empleo ágil en combate; la proyección, la rapidez y el sostenimiento; y, por encima de todo, las personas.El general considera que el carácter de los conflictos está cambiando profundamente. La proliferación de drones, los misiles de largo alcance y la creciente importancia de los dominios espacial y cibernético han ampliado el abanico de amenazas que deben afrontar las fuerzas militares. En ese contexto, la capacidad de anticiparse y adaptarse resulta esencial para mantener la seguridad.La superioridad aérea, por tanto, no se limita a disponer de cazas modernos. También requiere sistemas de vigilancia, información fiable, coordinación entre unidades y capacidad para actuar frente a amenazas que pueden llegar desde diferentes direcciones y dominios.Inteligencia artificial, combate colaborativo y transformación militarLa visión presentada por Braco también concede un papel destacado a las nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, la computación cuántica y el combate colaborativo aparecen como herramientas que pueden mejorar la capacidad de procesar información y acelerar la toma de decisiones.Estas tecnologías deberán integrarse en las operaciones y en la actividad diaria de los distintos perfiles profesionales del Ejército del Aire y del Espacio. Su impacto alcanzará a los pilotos, que podrán entrenarse en entornos avanzados, pero también a los especialistas de mantenimiento, ciberdefensa y operaciones espaciales.La transformación exige, además, mantener una fuerza preparada para operar en escenarios complejos y sostener sus capacidades durante periodos prolongados. La rapidez de respuesta, la disponibilidad de los sistemas y la coordinación entre dominios adquieren una importancia creciente.El planteamiento de Braco sitúa así el futuro de la aviación militar española dentro de una estrategia más amplia: garantizar que España pueda mantener su libertad de acción en el aire, el espacio y el ciberespacio, al tiempo que adapta sus capacidades a la evolución de los conflictos.