La deuda de la inteligencia artificial empieza a preocupar a Wall Street: los centros de datos acumulan riesgos y los fondos de pensiones podrían pagar la factura

Wait 5 sec.

La deuda de la inteligencia artificial empieza a preocupar seriamente a Wall Street. Alphabet, la matriz de Google, ha perdido alrededor de 475.000 millones de dólares de valor bursátil en una sola sesión, mientras que empresas como CoreWeave están teniendo problemas con sus inversores. Y no estamos hablando de que ChatGPT o Gemini hayan dejado de funcionar, sino del dinero necesario para mantenerlos funcionando.Según se recoge en Futurism, las dudas tienen bastante que ver con la financiación de los centros de datos y los procesadores utilizados para IA. Grandes empresas como Nvidia están invirtiendo en compañías que después utilizan parte de ese dinero para comprarles sus propios productos. Es una práctica que lleva tiempo despertando sospechas entre los inversores, especialmente por la enorme cantidad de deuda que está acumulando el sector.Nvidia está prestando dinero a quienes le compran procesadores Jensen Huang, CEO de NvidiaPara empezar, hay que tener en cuenta que cada vez que utilizas ChatGPT, Gemini o Copilot estás haciendo uso de una infraestructura bastante cara. Detrás de estos servicios hay centros de datos con miles de procesadores, sistemas de refrigeración y conexiones de red que necesitan enormes cantidades de electricidad. Y las grandes tecnológicas están gastando cientos de miles de millones de dólares en construir más instalaciones.Nvidia es una de las compañías que más dinero está ganando con todo esto, pero su papel no termina en la fabricación de procesadores. También posee participaciones en empresas que compran sus chips, como CoreWeave, una compañía dedicada a alquilar potencia de cálculo para inteligencia artificial. Nvidia tiene aproximadamente un 7 % de su capital y mantiene importantes compromisos comerciales con ella.El problema es que estamos hablando de lo que se conoce como financiación circular. Imagina que Samsung te presta dinero para que le compres un televisor y después contabiliza esa venta entre sus ingresos. El televisor existe y la operación es real, pero parte de la demanda está financiada por el propio vendedor. En la IA sucede algo parecido, aunque mediante acuerdos bastante más complejos.Esto ayuda a entender por qué las cuentas de la inteligencia artificial llevan tiempo generando dudas. No es que Nvidia no tenga clientes, que los tiene y muchos, sino que algunas de sus relaciones comerciales también incluyen inversiones y compromisos de financiación. Y si esas empresas empiezan a tener dificultades para devolver el dinero, el problema podría extenderse a sus proveedores.CoreWeave empieza a dar motivos para preocuparse CoreWeave es uno de los ejemplos más evidentes de esta situación. La compañía, que ya había sufrido importantes caídas bursátiles, acumula más de 51.000 millones de dólares entre deuda y otros compromisos financieros. No todo corresponde a préstamos pendientes, pero sí refleja el tamaño de las obligaciones adquiridas para construir instalaciones y comprar procesadores.Además, algunos de sus bonos con vencimiento en 2031 han llegado a superar el 16 % de rentabilidad en el mercado. Esto quiere decir que los inversores están exigiendo una compensación cada vez mayor por prestar dinero a CoreWeave. No implica que la empresa vaya a quebrar de inmediato, pero sí que existe una preocupación considerable sobre su capacidad para atender sus obligaciones.Max Frumes, responsable de financiación apalancada y deuda problemática de 9fin, ha llegado a definir a CoreWeave como "el canario en la mina". Y no es el único que ha advertido de los riesgos. Elon Musk también había alertado de posibles quiebras entre los proveedores de potencia de cálculo, especialmente si los clientes no generan suficientes ingresos para mantener sus contratos.La cuestión tampoco termina en CoreWeave. Según las estimaciones de Bank of America recogidas en la información, la emisión de bonos vinculados a infraestructura de IA alcanzó los 344.000 millones de dólares a principios de agosto de 2026. Oracle también ha sufrido las consecuencias de su endeudamiento, mientras que cada vez más empresas recurren al crédito para financiar sus centros de datos.Google también empieza a notar el coste de la IA Gemini 4 Argon, el nuevo modelo de IA de GoogleEn lo que respecta a las grandes tecnológicas, las previsiones apuntan a que Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta podrían invertir conjuntamente más de 750.000 millones de dólares durante 2026. No todo ese dinero irá destinado exclusivamente a inteligencia artificial, pero la construcción y ampliación de centros de datos representa una parte fundamental del gasto. Y las cantidades siguen creciendo.Alphabet es un buen ejemplo. Aunque Google Cloud ha conseguido aproximadamente duplicar sus ingresos interanuales, su flujo de caja libre ha terminado el tercer trimestre en negativo. Dicho de otra manera, después de descontar las inversiones realizadas, la compañía ha gastado más efectivo del que ha generado. También ha elevado sus previsiones de inversión anual hasta situarlas entre 195.000 y 205.000 millones de dólares.Tampoco podemos atribuir toda su caída en bolsa a los centros de datos, porque los ingresos del buscador quedaron por debajo de las expectativas. Lo que sí parece claro es que el gasto en infraestructura está presionando las cuentas de las grandes tecnológicas, y eso se suma a una situación en la que muchas empresas siguen consumiendo enormes cantidades de capital sin haber alcanzado todavía una rentabilidad sostenida.Y hay otro problema que no conviene perder de vista. Los procesadores tienen una vida útil limitada desde el punto de vista económico, porque cada nueva generación puede hacer menos rentables los modelos anteriores. Arvind Krishna, CEO de IBM, ya había cuestionado que estas inversiones pudieran recuperarse, teniendo en cuenta el coste de los procesadores y su depreciación con el paso del tiempo.La deuda de los centros de datos también está llegando a los fondos de pensiones Un centro de datos situado en una zona rural de Estados UnidosLo más preocupante para quienes no tienen relación directa con la industria tecnológica es que parte de esta deuda está llegando a fondos de pensiones y otros inversores institucionales. Un informe publicado en octubre por Open Markets Institute advierte de que determinados préstamos relacionados con centros de datos se están agrupando en productos financieros que después se venden a fondos de jubilación y patrimonios universitarios.El organismo compara estas operaciones con algunos mecanismos utilizados antes de la crisis hipotecaria de 2008. Entonces se agrupaban préstamos respaldados por viviendas; ahora, parte de la financiación está vinculada a instalaciones tecnológicas y contratos de computación. Esto no significa que vaya a repetirse aquella crisis, pero las pérdidas de determinados proyectos podrían acabar afectando a inversores ajenos al sector tecnológico.Lloyd Blankfein, antiguo consejero delegado de Goldman Sachs, también ha expresado sus dudas sobre el dinero prestado que podría estar oculto detrás de algunas operaciones. El financiero se preguntaba "dónde está el apalancamiento oculto", recordando que antes de la crisis hipotecaria tampoco se conocía toda la exposición al riesgo. Y es que no siempre resulta sencillo determinar quién terminaría asumiendo las pérdidas si una empresa dejase de pagar.No son las primeras advertencias que recibe la industria. Gary Marcus lleva tiempo cuestionando las expectativas económicas alrededor de la IA, y distintos análisis han señalado la falta de rentabilidad de numerosas implantaciones. El problema es que las inversiones en centros de datos continúan aumentando, mientras todavía existen dudas sobre cuánto dinero podrán generar los servicios que utilizan esa infraestructura.Las dudas también llegan a Asia La IA china ya ha experimentado un fuerte golpe en bolsaLa situación tampoco es exclusiva de Estados Unidos. En China, el índice STAR50, relacionado con empresas de semiconductores y tecnología, ha llegado a perder alrededor de un 40 % en cuatro meses. Ya vimos cómo el desplome alcanzaba al sector tecnológico chino, aunque las circunstancias de ambos mercados no sean exactamente las mismas.Corea del Sur, por su parte, prepara nuevas inversiones públicas en semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos. Y eso que su propio banco central ha advertido de una posible "enfermedad holandesa del semiconductor", un fenómeno por el que el crecimiento excesivo de una industria termina perjudicando a otros sectores económicos. El país depende en buena medida de sus fabricantes de memoria y procesadores.Por ahora, Nvidia sigue vendiendo grandes cantidades de procesadores y la demanda de potencia de cálculo continúa siendo elevada. Lo que preocupa a los inversores es si los centros de datos podrán generar ingresos suficientes para devolver el dinero invertido en ellos, especialmente cuando muchos proyectos necesitan seguir ampliándose y los préstamos empiezan a encarecerse. CoreWeave ya está comprobando las dificultades que puede suponer esa situación.