Hace más de 400 años, los frailes Pedro de Corpa, Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Antonio de Badajoz y Francisco de Veráscola entregaron sus vidas por defender la santidad del matrimonio.“Hacemos bien en pronunciar sus nombres con amor, porque son miembros santos de la familia de Dios”, dijo el Cardenal Frank Leo, de Toronto, al declararlos “beatos” el 31 de octubre en Savannah.Se trata de un acontecimiento histórico para la Iglesia Católica en Estados Unidos: los mártires de Georgia son los primeros mártires estadounidenses que dieron su vida por defender el matrimonio y los primeros en ser beatificados en el sur del país.Aproximadamente 9.000 personas ingresaron al Centro de Convenciones de Savannah, batiendo récords de asistencia de la ciudad para un evento bajo techo. Llegaron desde distintos lugares de Georgia, Estados Unidos y el resto del mundo, en autobuses, automóviles y tranvías. Algunos cruzaron el río Savannah en ferry. Otros viajaron en avión, entre ellos sacerdotes y laicos que representaban las ciudades de origen de varios de los frailes.María Isabel Inoriza De Villota, descendiente en duodécima generación de uno de los hermanos del fraile Francisco, llegó desde España acompañada de su hijo Imanol, de 16 años.“Desde que era niña, he sido testigo de la profunda devoción que mis padres tenían por Francisco. Siempre hemos acudido a él, buscando su protección y ayuda”, señaló.Su madre rezó “fervientemente” por la beatificación, que representa “un sueño hecho realidad”, añadió.El P. Pablo Migone, vicario para la promoción misionera de la Diócesis de Savannah y promotor de la causa durante muchos años, contó que inicialmente se esperaba una asistencia máxima de 2.000 personas. Sin embargo, las inscripciones no dejaban de llegar.Las beatificaciones en Estados Unidos son poco frecuentes. Pero este acontecimiento representaba algo más. Durante una década, la diócesis había estado formando a los fieles sobre la historia de los mártires. “El fruto y la historia están resonando en los corazones y las mentes de las personas”, afirmó Migone.Hasta que conocieron la noticia de la beatificación, muchos habitantes de La Albuera, España, donde fue bautizado el fraile Antonio, ni siquiera habían oído hablar de él. Ahora, la plaza del pueblo llevará su nombre en su honor.“Dios está lleno de sorpresas”, afirmó el P. Antonio Jesús Marín Romo, párroco de la localidad. “Esto llega en un momento crucial, cuando necesitábamos un impulso para el trabajo que deseamos comenzar en la parroquia”.La historia de los franciscanos comenzó en el siglo XVI, cuando llegaron desde España. Para 1595, habían establecido misiones a lo largo de la costa de Georgia, donde evangelizaban al pueblo indígena guale. Al igual que los voluntarios del Cuerpo de Paz, lograron tener éxito allí donde otras órdenes religiosas habían fracasado.Sin embargo, dos años después, la fe entró en conflicto con las costumbres locales. Un converso bautizado, que era heredero al liderazgo de su comunidad, insistió en tomar una segunda esposa. Ante la negativa de los frailes a transigir con la enseñanza de Cristo sobre el matrimonio, un grupo armado asesinó a los religiosos, misión por misión.Un sexto fraile, Francisco de Ávila, fue torturado, pero sobrevivió para contar lo sucedido. Finalmente, las misiones fueron restablecidas y el catolicismo floreció en la región.La celebración bilingüe del 31 de octubre comenzó con una procesión por un pasillo similar a una pista, formado al unir cuatro salas de exposiciones, en la configuración más grande del centro de convenciones.Más de 200 miembros del clero participaron en la ceremonia, entre ellos frailes franciscanos de Nuestra Señora de Guadalupe, el Cardenal Leo, 31 obispos y arzobispos, más de 100 diáconos y seminaristas, y el nuncio apostólico. También estuvieron presentes cerca de 200 integrantes de los Caballeros de Colón, los Caballeros de Malta, los Caballeros y Damas del Santo Sepulcro y los Caballeros de Peter Claver.Setenta copones aguardaban en el altarEl Cardenal Leo leyó la carta apostólica y declaró beatos a los mártires de Georgia por haber “antepuesto la verdad salvadora del Evangelio a su propia seguridad”.El Arzobispo de Atlanta, Mons. Gregory Hartmayer, y el Arzobispo Joan-Enric Vives i Sicilia, obispo emérito de Urgell, quien representó a la Conferencia Episcopal Española, leyeron las traducciones de la carta apostólica al inglés y al español, respectivamente.La carta estableció que la fiesta litúrgica de los mártires se celebrará el 22 de septiembre, octava del día del martirio del fraile Pedro.Una estruendosa ovación estalló cuando se presentó el retrato oficial de los mártires, que los muestra en actitud de humilde recogimiento y bañados por una luz dorada. Antes y después de la beatificación, los asistentes recorrieron el Museo de los Mártires de Georgia y una exposición artística ubicados en un espacio contiguo.Durante su homilía, el Cardenal Leo señaló que, según los criterios del mundo, podría parecer que los mártires fracasaron. “Pero no es así”, afirmó.Por el contrario, triunfaron al abrazar “la llamada a la santidad, que los llevó también a abrazar la vida consagrada, el sagrado sacerdocio, el trabajo misionero, la evangelización, el anuncio y la defensa de la fe y, finalmente, la llamada a entregar su propia vida”.Sin embargo, preguntó: “¿Hasta qué punto estamos dispuestos a seguir la llamada de Jesús y seguirlo?”.Una vida santa exige defender la verdad y “poner siempre a Cristo en primer lugar”, afirmó, incluso mientras se busca la unidad en el mundo. “La polarización no viene de Dios”.Los mártires también dieron testimonio de “la doctrina cristiana sobre el matrimonio y se mantuvieron fieles a esa verdad divina hasta derramar su propia sangre”, señaló el Cardenal.Asimismo, destacó la naturaleza sagrada de la familia, “fundada sobre la unión de alianza, sacramental e indisoluble entre un hombre y una mujer”.En su primera audiencia pública después de una reciente intervención quirúrgica, el Papa León XIV afirmó que proteger el matrimonio y la familia “es más urgente que nunca”.La beatificación llegó en el “momento perfecto”, comentó Christine Camp, quien viajó desde Atlanta junto con más de una docena de católicos que acababan de participar en un retiro de tres días para rezar por la restauración de sus matrimonios.Madres y padres acompañados de sus hijos viajaron desde lugares cercanos y lejanos. “Es nuestra peregrinación”, afirmó Theodora Ferrant, quien llegó desde Pensacola junto con su esposo y sus dos hijos.“Creo sinceramente que, por intercesión del beato Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros, habrá un mayor respeto por la dignidad y el carácter sagrado del santo matrimonio”, afirmó el Obispo de Savannah, Mons. Stephen Parkes.“Que el testimonio de estos santos hombres inspire la fidelidad entre los esposos llamados al vínculo de alianza del santo matrimonio y ayude a generar un compromiso renovado con el crecimiento de familias llenas de fe en el estado de Georgia y más allá”.Las celebraciones continuarán el 1 de noviembre con una Misa de acción de gracias en la Catedral Basílica de San Juan Bautista.Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News Español.