Decir a un adolescente que vea únicamente unos minutos de TikTok y elija contenidos útiles deja fuera una parte del problema: la aplicación también influye en esa decisión. Diego Hidalgo centró en esa asimetría una entrevista de Elisa Kautzky publicada por el diario alemán taz el 1 de marzo de 2026.«Un uso responsable es una ilusión», afirmó el fundador del Movimiento OFF, en traducción del alemán. La frase se refiere a las redes sociales y, en ese pasaje, al ejemplo de un menor de trece años frente a TikTok. No sostiene que cualquier uso de un ordenador o de una herramienta digital resulte irresponsable.Hidalgo cuestiona que las plataformas trasladen al usuario toda la responsabilidad por el tiempo que pasa dentro de ellas. Su posición se concreta en OFF February, una iniciativa para retirar temporalmente del teléfono las aplicaciones de redes. La intervención busca cambiar el entorno cotidiano desde el que se accede a esos servicios.El diseño también está bajo examenLa Comisión Europea anunció el 6 de febrero de 2026 conclusiones preliminares contra el diseño adictivo de TikTok bajo el Reglamento de Servicios Digitales. Señaló el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones y el recomendador personalizado. La investigación examina características del servicio, una perspectiva distinta de pedir únicamente más disciplina a los menores o introducir más control parental.Según aquel análisis preliminar, las medidas existentes de gestión del tiempo y supervisión familiar no parecían mitigar eficazmente los riesgos. La Comisión consideraba que los avisos podían descartarse con facilidad y que los controles exigían tiempo y conocimientos a los padres. Las conclusiones no prejuzgaban el resultado final del procedimiento. Ese matiz debe conservarse al hablar de responsabilidad de las plataformas.TikTok presenta una posición diferente en sus comunicaciones de seguridad. En febrero de 2026 destacó más de cincuenta ajustes predefinidos para adolescentes, cuentas privadas por defecto y un límite diario de sesenta minutos. La compañía defiende sus herramientas de protección; la cuestión regulatoria es si esas medidas reducen suficientemente los riesgos, no solo si existen opciones que una familia puede activar o consultar.Veintiocho días sin llevar las redes en el bolsilloLa página oficial de OFF February explica que el reto consiste en desinstalar las aplicaciones durante veintiocho días. No exige borrar las cuentas y permite acceder desde el ordenador cuando sea necesario. La propuesta cambia el modo de acceso, sin plantear una retirada total de internet. Ese planteamiento se relaciona con la discusión más amplia sobre la protección infantil en los servicios digitales.El movimiento tampoco considera obligatorio eliminar WhatsApp para participar. Su explicación admite que la mensajería está integrada en muchas rutinas y ofrece la posibilidad de utilizarla solo desde el ordenador. Las condiciones del reto delimitan su alcance: se pretende reducir la disponibilidad permanente de las aplicaciones que absorben tiempo, en un entorno donde también crece el debate sobre los vínculos digitales y sus efectos cotidianos.La iniciativa presenta la primera edición, celebrada en febrero de 2026, como una experiencia social frente a la hiperconexión. Participar no equivale a demostrar eficacia clínica ni garantiza el mismo resultado para todas las personas. La crítica de Hidalgo mantiene un objetivo concreto: que la responsabilidad no recaiga solo sobre el adolescente mientras el servicio conserva mecanismos diseñados para prolongar su permanencia. Su frase cuestiona esa distribución de responsabilidades, más que la posibilidad de utilizar tecnología con un propósito elegido.