El telescopio espacial Swift está a punto de ser engullido por la atmósfera terrestre. Tras casi 22 años de servicio, el observatorio de la NASA caerá sin control en los próximos días, en un momento indeterminado a partir del anochecer de este martes. Es el resultado del fracaso de un rescate de emergencia, que la agencia espacial de EE UU organizó de manera inédita junto a una start-up, ante la importancia que este pequeño satélite había adquirido para la comunidad astronómica internacional. Con él se pierde una herramienta única para detectar las explosiones más violentas del universo y avisar a otros telescopios para que puedan estudiarlas con mayor detenimiento.Seguir leyendo