Los sindicatos con representación en el sector ferroviario vuelven a plantearse una fuerte movilización —“sin precedentes”, apuntan algunas fuentes— para exigir medidas de apuntalamiento de la seguridad en las redes convencional y de alta velocidad. El potente colectivo de maquinistas SEMAF, con unos 6.500 afiliados entre los 7.000 conductores de trenes que se contabilizan en el país, tomó una primera decisión tras el siniestro del pasado miércoles 28 de octubre en Urda: mantener la huelga del día después, 29, y convocar nuevos paros para el 10 y 12 de noviembre, el día anterior y la jornada posterior a la huelga general. Pese a los servicios mínimos que impone el Ministerio de Transportes, se esperan tres días de cierta convulsión en los servicios de tren. Seguir leyendo