España tiene una estructura administrativa y judicial que consume decenas de miles de millones de euros en nóminas y medios materiales. La Administración del Estado, en todas sus manifestaciones (central, autonómica y local), incorpora nuevos compromisos de gasto, mientras de ella depende el mantenimiento de unas infraestructuras de máximo nivel y extensión, como las autopistas y autovías y la alta velocidad ferroviaria. De ese mantenimiento depende, a su vez, la calidad y la seguridad de los ciudadanos que hacen uso de esas infraestructuras. A la vista de tragedias como la dana, Adamuz y Urda, hay que preguntarse si la capacidad de respuesta del Estado a las catástrofes está a la altura de su dimensión administrativa y de sus responsabilidades de... Ver Más