Ramón Touza, capitán de fragata de la Armada, entrevistado sobre IA en el Ejército Español matiza: «no suplirá a los humanos, pero las personas que sepan de IA desplazarán a las que no»

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La inteligencia artificial ya forma parte de los planes de modernización de la Armada española. Su incorporación no pretende únicamente automatizar tareas, sino mejorar la capacidad de analizar grandes cantidades de información, anticipar problemas y apoyar a los mandos en sus decisiones. Así lo explica el capitán de fragata Ramón Touza Gil, responsable del Centro de Inteligencia Artificial de la Armada (CIA2), en una entrevista publicada en el número 175 del Boletín Informativo para el Personal de la Armada.Touza plantea una transformación que también afectará directamente a los profesionales militares. La IA no sustituirá de forma generalizada a las personas, pero sí cambiará las capacidades que se exigirán dentro de la organización. En su opinión, quienes sepan utilizar estas herramientas tendrán una ventaja frente a quienes no dispongan de esa formación. Una advertencia que resume uno de los principales desafíos de la modernización militar: adaptar el conocimiento del personal a un entorno tecnológico cada vez más complejo.El Centro de Inteligencia Artificial de la Armada impulsa la transformación digitalEl CIA2 se creó en 2021 para coordinar y promover el desarrollo de proyectos relacionados con la inteligencia artificial dentro de la Armada. Entre sus funciones se encuentran fomentar la investigación, colaborar con universidades y empresas tecnológicas, participar en el desarrollo de doctrina y probar nuevas aplicaciones que puedan incorporarse a la actividad naval.Touza explica que la IA debe funcionar principalmente como herramienta de apoyo a la decisión, potenciador de capacidades y mecanismo para reducir tareas repetitivas. Entre las aplicaciones que menciona figuran la detección de objetivos en imágenes satelitales, la clasificación de señales electromagnéticas del espectro radar y el mantenimiento predictivo de los equipos de los buques.La implantación de estas soluciones exige, además, combinar perfiles militares y civiles. El responsable del centro defiende la creación de equipos multidisciplinares, integrados por personal que conozca las necesidades operativas de la Armada y especialistas en áreas como aprendizaje automático, arquitectura de soluciones o inteligencia artificial generativa.La formación constituye otra pieza fundamental. Los oficiales destinados en el centro cuentan con estudios de posgrado o máster en IA, mientras que la Armada también impulsa cursos especializados para suboficiales.La IA cambiará los perfiles profesionales y las operaciones navalesLa transformación no se limitará a los centros tecnológicos. Touza anticipa que la inteligencia artificial tendrá aplicaciones en ámbitos como la inteligencia militar, la guerra electrónica, el control de armas, los vehículos autónomos y los sistemas de drones. También destaca el potencial de los puentes integrados e inteligentes en los buques, que podrían reducir determinadas necesidades de personal y aumentar la seguridad de la navegación.En logística, el mantenimiento predictivo permitirá anticipar posibles averías y mejorar la disponibilidad de las unidades. En el ámbito formativo, la combinación de IA y realidad virtual facilitará la creación de simulaciones más realistas y programas de aprendizaje personalizados. Las tareas administrativas también podrán beneficiarse de la automatización.Sin embargo, el capitán de fragata advierte de que esta evolución tendrá consecuencias laborales y profesionales. «La IA se convertirá en una tecnología transversal que eliminará ciertos trabajos, pero que creará necesariamente otros nuevos. No suplirá a los humanos, pero las personas que sepan de IA desplazarán a las que no», afirma.El objetivo que plantea es conseguir una Armada preparada para integrar estas herramientas de manera generalizada. Para ello serán necesarios personal formado, datos de calidad, colaboración con la industria y sistemas fiables. La tecnología podrá acelerar las operaciones y mejorar el análisis, pero su aprovechamiento dependerá de las personas capaces de comprenderla y utilizarla.