Estar malillo es estar malo sin la capacidad de pararse, de dejar de hacer vida normal. El resfriado, tan común en estos parajes del año, es la peor manera de estar enfermo; porque no es tan grave como para aparcar nada, pero es lo suficientemente incómodo como para fastidiarte el día, la semana y la quincena. Los trancazos se agarran porque sí, en decisiones presumiblemente anodinas, en pequeños descuidos. Un ir descalzo porque las zapatillas se han quedado debajo de la mesa, un desechar sacar todavía el abrigo del armario porque no crees que vaya a refrescar por la calle. De la noche a la mañana la hora se cambia en una madrugada, a las tres son las dos, y... Ver Más