José Luis, jubilado, evita una estafa del hijo en apuros: «Mejor lo hablamos esta tarde» y su ingenuidad le salvó de perder miles de euros

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El mensaje llegó un jueves: «Papá, se me ha estropeado el móvil. A partir de ahora, me comunicas por este». José Luis tiene cuatro hijos y al principio ni siquiera sabía cuál de ellos escribía. La conversación parecía posible porque uno estaba de vacaciones. El engaño utilizó información cotidiana y prisa para ocupar el lugar de una comprobación.El supuesto hijo aseguró que debía pagar una factura y pidió una transferencia de más de 2.000 euros a un hotel. También quería una fotografía del justificante. José Luis empezó a extrañarse al mirar la hora: eran cerca de las dos y su hijo, médico, ya estaría saliendo del hospital. Un detalle rompió la urgencia del relato antes de que saliera el dinero.Su respuesta fue breve: «Mira, hijo, mejor lo hablamos esta tarde». Poco después acudió a su casa y descubrió que ninguno de sus hijos había enviado aquellos mensajes. El jubilado reconoce que estuvo cerca de caer por «ingenuidad y buena voluntad». La pausa evitó una pérdida de miles de euros y dejó una regla fácil de recordar.La frase que frenó la transferenciaFundación Telefónica recoge el testimonio de José Luis en Reconectados, su programa gratuito de competencias digitales para mayores. El relato reproduce el mecanismo de la estafa del hijo: un número desconocido anuncia un móvil roto, introduce un apuro económico y reclama una acción inmediata. La confianza familiar hace creíble el primer contacto.El Instituto Nacional de Ciberseguridad volvió a advertir en mayo de 2025 de mensajes casi idénticos. Su recomendación es contactar con el hijo o la hija por la vía habitual antes de decidir. La conversación fraudulenta puede contener datos plausibles y una excusa bien escrita. La verificación debe salir del mismo chat: llamar al número conocido o hablar con otro familiar corta el guion del estafador.El método cambia de tono, aunque conserva el golpe emocional. Una llamada puede atribuir al hijo un accidente o un delito para provocar conmoción, como muestran las llamadas con falsas tragedias. También puede llegar desde la cuenta real de un conocido que ha sido robada. El remitente visible no demuestra la identidad de quien controla el teléfono en ese momento.Qué hacer antes y después de un pagoSi el mensaje solo se ha recibido y no se ha respondido ni se ha pagado, INCIBE aconseja bloquear el número y eliminarlo. Antes conviene guardar una captura si se piensa denunciar. Nunca debe enviarse un código recibido por SMS ni compartirse la pantalla durante una videollamada: una pantalla compartida puede mostrar el código que abre la cuenta de WhatsApp. Esos seis dígitos funcionan como una llave y pertenecen únicamente al titular.Cuando ya se ha realizado una transferencia, hay que contactar cuanto antes con el banco para intentar cancelarla. Si se facilitaron datos de una tarjeta, la entidad puede bloquearla. INCIBE también indica que se reúnan las pruebas y se denuncien los hechos ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Peticiones como «vota por mi hijo» muestran que incluso un enlace aparentemente inocente exige otra comprobación. Actuar rápido mejora las opciones de respuesta, aunque no garantiza que el importe pueda recuperarse.La prevención puede ensayarse en familia con una palabra acordada o una pregunta cuya respuesta no aparezca en redes sociales. Ante una duda, la Línea 017 de INCIBE ofrece ayuda gratuita y confidencial. José Luis hizo lo más efectivo: dejó pasar la presión y comprobó la historia con la persona real.