Dormir mal siempre se ha relacionado con el deterioro de la memoria, pero todavía queda mucho por entender sobre lo que ocurre en el cerebro mientras descansamos. Un estudio internacional apunta a que ciertas ondas del sueño profundo podrían actuar como protección frente al avance del Alzheimer.El trabajo siguió durante tres años a 60 personas mayores de 60 años con Alzheimer leve o moderado. Los investigadores observaron que quienes producían con más fuerza determinados patrones cerebrales mientras dormían mostraban menos deterioro cognitivo, incluso con niveles elevados de orexina, una sustancia que ayuda a mantener al cerebro despierto.Hay ondas del sueño que parecen amortiguar el deterioroLos participantes pasaron una noche en un laboratorio, donde se registró su actividad cerebral. A la mañana siguiente, los investigadores analizaron muestras del líquido que rodea el cerebro y la médula para medir la orexina y marcadores del Alzheimer.Los resultados mostraron que unos niveles altos de orexina estaban asociados con peor memoria y capacidad de pensamiento, más síntomas de comportamiento y mayores señales de daño e inflamación cerebral. Sin embargo, esa relación era más débil en las personas que presentaban ondas de sueño más intensas, conocidas como husos y oscilaciones lentas.Estos patrones aparecen durante el sueño no REM y están relacionados con la memoria y la estabilidad de las conexiones del cerebro. Dicho de forma sencilla, parecían aportar cierta resistencia frente a los efectos asociados con un exceso de orexina.La investigación se suma a otros trabajos que buscan frenar el deterioro antes de que avance demasiado. Recientemente, por ejemplo, un fármaco seguro en humanos logró frenar el Alzheimer en ratones, mientras que estudios a largo plazo también han relacionado un mayor bienestar con una menor pérdida de memoria.Dormir mejor no significa que podamos prevenir el AlzheimerSi bien los resultados son muy interesantes, la realidad es que el estudio no demuestra que mejorar el sueño evite desarrollar Alzheimer. Todos los participantes ya tenían la enfermedad y, al tratarse de un trabajo observacional con solo 60 personas, tampoco puede demostrar que esas ondas cerebrales sean la causa directa de una evolución más lenta.Sí abre una vía interesante para futuros tratamientos. Ya existen medicamentos que bloquean la orexina para tratar el insomnio y también se están estudiando en personas con Alzheimer. Medir esta sustancia junto con la actividad cerebral nocturna podría ayudar a identificar quién tendría más posibilidad de beneficiarse.Los investigadores quieren seguir estudiando esa relación porque el Alzheimer avanza durante años. Entender mejor qué ocurre durante el sueño podría ofrecer nuevas formas de proteger la memoria y retrasar parte del deterioro, pero por ahora el hallazgo habla de resistencia dentro de una enfermedad ya diagnosticada, no de una fórmula para evitarla.