"Se ha perdido Cuba, se han perdido otras posesiones de ultramar; los desastres han llegado hasta donde nadie podía imaginar", admitió Práxedes Mateo Sagasta el 22 de febrero de 1899 en el hemiciclo del Congreso. El entonces presidente del Gobierno puso palabras a lo que acabaría conociéndose como el Desastre del 98: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam habían dejado de ser españolas. Ese es el final de esta historia. Pero a veces conocer el desenlace obliga a mirar atrás y preguntarse cómo se llegó hasta allí. Sobre todo cuando, apenas 25 años antes, Cuba y Puerto Rico habían estado a punto de convertirse en Estados de la Primera República española, al mismo nivel que Cataluña, Baleares o Andalucía Alta.Seguir leyendo....