El Gobierno alemán ha autorizado la colaboración de un grupo de 'técnicos' del régimen de Kabul para las deportaciones de afganos residentes en suelo germano. Solo se verían afectados los condenados por delitos, pero ya han sido devueltos algunos que no habían cometido ninguno. Alemania abre esta puerta para los 450.000 afganos que huyeron de los talibán cuando recuperaron el poder, tras la salida precipitada de las tropas occidentales. Ahora, las urgencias del problema migratorio apremian al Gobierno de Berlín a colaborar con un régimen liberticida como el talibán. Es una decisión política que el Ejecutivo de coalición toma bajo la presión del auge de Alternativa por Alemania, aunque es más que dudoso que esta medida que legitima a un Estado odioso sea compartida por la sociedad alemana en su conjunto. Y si lo es, entonces el problema es más grave. En todo caso, hay una lección importante para España: si Afganistán es un «país seguro» para las deportaciones de afganos, mucho más lo es Marruecos para aceptar la devolución de sus ciudadanos asaltantes de Ceuta.