Todo ocurrió en retirada: cuando, en 1915, el Imperio otomano consiguió repeler el intento de invasión de ingleses, franceses y australianos a través de la península de Gallipoli, los aliados tuvieron pocas alternativas con sus barcos. Para no dejárselos al enemigo victorioso en campaña porque la guerra aún no había terminado, estos países vaciaron y hundieron sus embarcaciones al lado de la costa. La guerra terminó, el Imperio otomano cayó, y de sus cenizas nació otro país, Turquía. La región cambió por entero, pero bajo el mar, decenas de barcos quedaron olvidados, hundidos y escondidos; todos, bajo el azul marino del Egeo norte. Seguir leyendo....