A mediados de agosto, mientras los inversores del Viejo Continente reducían su actividad bursátil para disfrutar del sol y playa del pleno verano, el mercado mundial de bonos comenzó a enviar señales de alerta que no se veían desde los prolegómenos de la Gran Recesión. El pasado 19 de agosto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años, considerado el referente mundial del mercado de bonos, subió hasta el 5,3%, máximos que no se veían desde 2007. Seguir leyendo....