Aunque las estatinas se emplean desde hace décadas para reducir el colesterol y prevenir eventos cardiovasculares, persistía una gran incógnita: ¿vale la pena iniciar el tratamiento después de los 70 años en personas que nunca han sufrido un infarto o un ictus? Un riguroso ensayo clínico en Australia acaba de despejar esa duda.El estudio STAREE siguió durante casi seis años a cerca de 10.000 personas mayores de 70 años, independientes y sin enfermedades cardiovasculares, diabetes ni demencia. La mitad recibió atorvastatina y la otra mitad un placebo. El resultado fue una reducción del 30% en el riesgo de sufrir un primer evento cardiovascular grave.Un evento grave menos por cada 37 personas tratadasLos participantes tomaron hasta 40 mg diarios de atorvastatina. Durante el seguimiento, el 6% del grupo tratado sufrió muerte cardiovascular, infarto, ictus o necesitó una intervención coronaria, frente al 8,3% entre quienes tomaron placebo.Llevado a una cifra más sencilla, los investigadores calculan que tratar a 37 personas durante unos seis años evitaría uno de esos episodios. La reducción estuvo impulsada sobre todo por menos eventos no mortales, especialmente infartos e intervenciones coronarias.Los efectos graves tampoco aumentaron de forma global: aparecieron en el 2,7% de ambos grupos. Sí hubo más problemas musculares, del hígado y relacionados con la diabetes entre quienes tomaron atorvastatina.El riesgo cardiovascular, además, no depende solo del colesterol. Otros trabajos siguen estudiando cómo influyen factores cotidianos en el metabolismo, desde ciertos compuestos derivados del aceite de soja hasta la posible relación entre microplásticos de polietileno y grasa en el hígado.Menos infartos no significó vivir más años sin discapacidadAunque hubo menos problemas cardiovasculares, la atorvastatina no mejoró de forma significativa la supervivencia libre de discapacidad, una medida que combina muerte, demencia y discapacidad física persistente.Tampoco se detectó un aumento significativo de demencia. Aun así, más del 15% de los participantes terminó abandonando el tratamiento, recordando que mantener una medicación durante años también puede ser difícil.Asimismo, el ensayo tiene otra limitación: la población estudiada era casi exclusivamente blanca y rondaba los 75 años de media, por lo que todavía hace falta comprobar si el beneficio se mantiene igual en grupos más diversos.Los resultados podrían influir en futuras guías médicas porque hasta ahora faltaban pruebas sólidas para este grupo de edad. Pero no convierten la atorvastatina en una pastilla que deba empezar a tomar cualquiera al cumplir 70 años, ya que la decisión sigue dependiendo del riesgo cardiovascular, otros medicamentos y el estado de salud de cada persona.